Acceso a las armas: ¿derecho humano? | Opinión

Acceso a las armas: ¿derecho humano?  |  Opinión
Memorial frente al Mandalay Bay Hotel, el sitio de una filmación de 2017 durante el festival Route 91 Harvest en Las Vegas.
Memorial frente al Mandalay Bay Hotel, el sitio de una filmación de 2017 durante el festival Route 91 Harvest en Las Vegas.PAUL BUCK

Es común que “la violencia no tenga fronteras”. Pero no es más que eso, un lugar común, porque permanece en un borrón abstracto. Hay dos situaciones concretas de violencia y terror “sin fronteras” que, sin embargo, tienen mucho en común: la implacable violencia armada en México y el terrorismo en Estados Unidos. Dos ambientes muy diferentes. Que comparten, sin embargo, la permisividad de la legislación y ciertos llamados «principios» libertinos y derechos individuales para comerciar con herramientas mortales.

Numerosos asesinatos en México y «al sur del Río Grande». Durante años. En esto, sin duda, el aporte local de poderosas bandas del crimen organizado así como la ineptitud – o venalidad – de las instituciones o autoridades locales son los factores decisivos. Pero también tenemos, en paralelo, una sucesión de acciones terroristas en suelo estadounidense, la mayoría de ellas impunes. Además, los ataques suelen prefinanciarse con herramientas letales adquiridas legalmente en almacenes o exposiciones de armas, normalmente en algunos estados del sur (California, Arizona o Texas).

En el debate político estadounidense, la cuestión candente es si el acceso a armas letales está liberalizado (¡más!). Es un asunto de interés y preocupación, por cierto, para muchos en los Estados Unidos. Pero tiene repercusiones internacionales que deberían merecer atención en espacios como el G-7 o Naciones Unidas. O en algunos estados de la UNODC, tan centrados, a veces, en una visión tradicional del narcotráfico (los «países productores») y en hacer buenas palabras en el discurso con lo que sospechan es lo que quieren algunos norteños.

Qué de México es más conocido; lamentablemente, se ha convertido en una noticia casi común. Existe evidencia ad nauseam de que el 70% de las armas utilizadas en crímenes mortales en México se originaron en Estados Unidos, según informes de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) del gobierno de Washington y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Un policía mexicano es asesinado cada 16 horas con una de estas armas.

Entre otros, el periodista y escritor estadounidense Ioan Grillo y varios autores han descrito y analizado la relación directa entre dinero y armas. Es amplio y preciso en este Cricket en su libro. Sangre, arma, dinero. En esta y otras fuentes, está claro que la mayor parte de las armas de los carteles mexicanos se compran – legalmente – en el mercado de armas liberal de Estados Unidos.

La gran mayoría de las armas en México provienen de Texas; luego California y Arizona. Aproximadamente el 25% de los 130.000 establecimientos autorizados para vender armas en los Estados Unidos se encuentran en estos estados. Durante la última década, entre 250,000 y 280,000 armas de fuego ingresaron ilegalmente a México cada año. Hay muchos comentarios.

Grillo también analiza cómo simples medidas legislativas en los Estados Unidos podrían cortar este circuito de dinero y muerte. Sin embargo, se oponen a ellos los poderosos vestíbulo armas y la icónica Asociación Nacional del Rifle (NRA) de extrema derecha, una vez presidida por Charlton Heston, el Ben Hur de los 60 y el actor gris de Hollywood Charlton, un generoso ganador del Oscar en 1960.

Por lo tanto, en todo esto hay una responsabilidad compartida con Estados Unidos, por lo que la discusión actual en este país sobre las leyes que deben regular el comercio de armas no es un asunto interno sino tan internacional como el narcotráfico o el tráfico ilegal. en personas.

La permisividad mata a muchas personas en los Estados Unidos, en algunos casos debido al terrorismo (la gran mayoría de la extrema derecha). Más de una muerte por día fue el resultado de tiroteos según Mass Shooting Tracker (MST). Según investigadores de la Universidad de Pensilvania, entre 2009 y 2017, se registraron más de 329 lesiones por arma de fuego por día. 2020 más de 19.000 personas, sin contar los suicidios, murieron con armas de fuego; la cifra más alta en más de 20 años. El promedio desde 1999 fue de 11.500 por año.

El terrorismo en Estados Unidos es parte de esta realidad. En esto, la permisividad en la venta de armas contribuye a cortar vidas. Y también está claro que el origen del terror en el gran país del Norte ha sido, sobre todo, desde hace años, por grupos de extrema derecha; mucho antes de que Trump animara a sus anfitriones a atacar el Capitolio a principios de enero. Actos desplazados y realizados por ellos que ideológica – o conceptualmente – aprovechan y distorsionan la famosa 2ª Enmienda a la Constitución sobre el presunto derecho a poseer armas de fuego.

De acuerdo a El economista, Entre 2009 y 2018, los supremacistas blancos fueron responsables de tres cuartas partes de los 313 asesinatos con armas de fuego cometidos por extremistas durante este período. En la base de datos mundial sobre terrorismo de El Correo de WashingtonDe los actos que ocurrieron en los Estados Unidos durante el período 2010-2017, 92 fueron cometidos por extremistas y 38 por algo que podríamos llamar «yihadistas».

Un informe del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos a fines del año pasado expresó su preocupación «por los violentos extremistas supremacistas blancos que han sido excepcionalmente asesinos». Los datos son contundentes: casi el 70% de los ataques y conspiraciones tienen este origen.

En este contexto, entonces, es un asunto de interés continental, qué rumbo toma la discusión política y legislativa sobre estándares para regular –o no– la adquisición de armas de fuego en Estados Unidos en un año como éste, durante el cual se cumplen 20 años. de la adopción unánime por parte de la OEA de la Carta Democrática Interamericana, es un tema de interés regional por las implicaciones que pueda tener sobre este delicado tema.

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