Crisis en Colombia | Opinión

Crisis en Colombia |  Opinión
Vigilia en Cali en honor a los manifestantes fallecidos durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque.
Vigilia en Cali en honor a los manifestantes fallecidos durante las protestas contra el gobierno de Iván Duque.LUIS ROBAYO / AFP

La ola de protestas desatada en Colombia por el fracaso de la reforma tributaria ha provocado un torrente sanguíneo que el gobierno necesita poner fin con urgencia. El presidente, Iván Duque, debe convocar un gran pacto de unidad, acabar con los abusos de la policía y depurar sus responsabilidades. Con 20 muertos en el asfalto, no puedes apartar la mirada.

El hecho de que las movilizaciones continuaran después de que Duque retirara su plan fiscal el sábado pasado muestra la profundidad del malestar ciudadano. La reforma tributaria fue el detonante de un agotamiento generado por las desigualdades y el aumento de la pobreza, factores que ha desencadenado la pandemia y que ya han sacado a las calles a miles de personas a fines de 2019. A esto se suma una represión policial intolerable, Desde hace mucho tiempo criticado por muchos sectores políticos, sociedad civil y organismos internacionales y de los que esta semana la ONU y la Unión Europea han venido a advertir.

La brutalidad policial es algo que se advierte desde las protestas de 2019. Declaraciones como las del expresidente Álvaro Uribe, quien alentó a las fuerzas de seguridad a usar armas, no hacen nada al respecto. Colombia, con una historia reciente marcada por la violencia, no necesita que ninguno de sus líderes avive el fuego.

Es hora de que todos los actores políticos colombianos dejen de lado cualquier tipo de cálculo electoral y asuman sus responsabilidades hacia la ciudadanía. Deben terminar las vacilaciones del presidente, que por un lado pide construir un diálogo nacional y por otro lado está estudiando la posibilidad de declarar un estado de malestar interno. Iván Duque haría bien en escuchar las demandas de quienes acudieron a manifestarse, la gran mayoría de manera pacífica, mientras frena los excesos de las fuerzas del orden que en última instancia dependen de él.