CSN: El Consejo de Seguridad Nuclear veta el proyecto de la mina de uranio Retortillo | Ecología | Clima y medio ambiente

CSN: El Consejo de Seguridad Nuclear veta el proyecto de la mina de uranio Retortillo |  Ecología |  Clima y medio ambiente

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dictó este lunes la que podría convertirse en la sentencia de muerte para el proyecto de la mina de uranio que la empresa Berkeley intenta abrir desde hace más de una década en la localidad salmantina de Retortillo. El órgano de control emitió un informe negativo sobre la licencia de construcción de la planta de procesamiento de mineral prevista en este proyecto. Con este pronunciamiento, es imposible que el Ministerio de Transición Ecológica otorgue una autorización para esta parte vital de la controvertida operación minera, siendo vinculante la opinión del CSN.

El Pleno del CSN, cuyos cinco miembros son designados por el Congreso de los Diputados, vetó la autorización para construir la planta en el entendido de que existen riesgos asociados al tratamiento y almacenamiento de los residuos radiactivos que se generarían durante el procesamiento. de uranio, cuya gestión se transmitirá a las generaciones futuras. La intención de Berkeley Company era enterrar estos desechos en dos de los pozos: los grandes agujeros en el suelo que se cavan en un pozo abierto para extraer el mineral. Concretamente, esto equivaldría a crear un depósito de residuos radiactivos en esta pequeña localidad de Salamanca.

La mayoría de los plenos del CSN consideró que existían suficientes dudas -básicamente las relativas a la hidrogeología de la zona y las posibles fugas de sustancias peligrosas a los acuíferos- para no otorgar la autorización de construcción de la central.

Este es el proyecto de la mina de uranio Retortillo

Especial sobre el polémico yacimiento que la empresa Berkeley quiere minar en esta localidad de Salamanca

Cuatro de los cinco concejales del CSN votaron en contra del proyecto; Son el presidente Josep Maria Serena i Sender y los directores Elvira Romera, Pilar Lucio y Francisco Castejón. Solo el diputado designado a propuesta del Partido Popular, Javier Muere, rechazó la opinión mayoritaria de sus compañeros y abogó por apoyar el otorgamiento de la autorización, según fuentes de este órgano de control, que aseguran que está considerando redactar una votación.

El voto negativo de la mayoría de administradores se vio reforzado por el informe elaborado sobre el proyecto por el cuerpo técnico del CSN, que ha analizado toda la documentación durante más de cinco años. Este equipo técnico presentó al Pleno una “propuesta de opinión técnica” desfavorable. Según las fuentes consultadas, este informe concluye que hay una gran cantidad de carencias en la propuesta que presentó la empresa para el futuro almacenamiento de los residuos y en cuanto al posible impacto en los acuíferos a través de las filtraciones. Por tal motivo, concluyen que no se ha evaluado adecuadamente el efecto que tendrían los vertidos permanentes en los cuerpos de agua del sitio.

La mina Retortillo, que dividía la población de este municipio de unos 200 habitantes y toda la comarca, amenazaba un pastizal centenario. Aunque no tiene la licencia completa, Berkeley ha llevado a cabo varios desmontes en los últimos años, que han resultado en la eliminación de cientos de robles, han creado un gran estanque e incluso han iniciado una carretera cuya construcción ahora está paralizada.

De seguir adelante, Retortillo sería la primera mina privada de uranio del país. En España, entre 1948 y 2000, existió una explotación minera de este tipo en yacimientos de Castilla y León, Extremadura y Andalucía. Pero a finales del siglo pasado, Enusa, la empresa estatal que explotaba todas estas minas, decidió cerrar la última de sus operaciones, considerando que la extracción del mineral ya no era rentable. En efecto, los permisos mineros de Berkeley para llevar a cabo su proyecto pertenecían a Enusa, que no consideró económicamente viable explotar estos yacimientos y los vendió a esta empresa.

La restauración y el control de los residuos radiactivos generados durante medio siglo de explotación pública de uranio en España ahora está a cargo de otra empresa pública: Enresa. En el caso del proyecto Retortillo, al tratarse de un proyecto privado, existían dudas sobre quién se haría cargo de la gestión de estos residuos en el futuro.

Una de las parcelas adquiridas por Berkeley en Retortillo (Salamanca) para su proyecto minero.
Una de las parcelas adquiridas por Berkeley en Retortillo (Salamanca) para su proyecto minero.Carlos rosillo

Berkeley, quien afirma que crearía mil puestos de trabajo, dice que ha recibido más de 120 permisos (muchos de los cuales son meros trámites o autorizaciones menores) en la década que lleva lidiando con su iniciativa. El principal apoyo de la mina es la declaración de impacto ambiental que el gobierno de Castilla y León otorgó en su momento, en manos del PP y que ha sido favorable al proyecto en los últimos años. Sin embargo, como reconocieron los funcionarios de la empresa hace unos meses, el permiso de la planta de procesamiento era vital.

Ley de cambio climático

El veto del CSN no es el único problema de esta mina. La nueva ley de cambio climático y transición energética incluye un apartado en el que la minería de uranio está prohibida en España. Esta disposición especifica que desde la entrada en vigor de la norma, el Gobierno no puede otorgar autorizaciones de nueva construcción para explotar depósitos de minerales radiactivos.

Definitivamente, las cosas empeoraron para Berkeley a finales del año pasado, cuando se conoció la intención del gobierno de United We Can y del PSOE de incluir este veto en la ley climática. En ese momento, ejecutivos y asociaciones de accionistas de Berkeley que alegaban defender los intereses de los inversionistas de la empresa, enviaron varias cartas al CSN en las que solicitaban resolver la autorización de la planta procesadora. Además, advirtieron que no dudarían en emprender acciones legales si el gobierno paralizaba el proyecto.

La empresa ya ha fijado en 500 millones de euros lo que se reclamaría al Estado. Aunque no tiene experiencia en la extracción de uranio o cualquier otro mineral, Berkeley cotiza en la Bolsa de Madrid. Sus continuos altibajos y movimientos abruptos han llevado a algunos -como el diputado de Podemos Unidas Juan López de Uralde- a definir el proyecto minero Retortillo como una “burbuja especulativa”.

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