El autobús, garantía de movilidad en la España vacía

El autobús, garantía de movilidad en la España vacía

Desde 1975, la población de Madrid ha aumentado un 73% mientras que en toda la provincia de Soria solo ha aumentado un 23%. Este es un ejemplo del desequilibrio demográfico en España y cómo Vastas zonas rurales se integran en la masa salarial de lo que llamamos España vaciada.

Los números hablan por si mismos. De los 8.131 municipios de España, 5.005 tienen menos de 1.000 habitantes. Y de estas más de cinco mil poblaciones, nada menos que el 80% tiene menos de 500 según el estudio del INE. Cifras oficiales de población resultantes de la revisión del padrón municipal el 1 de enero en España; O, lo que es lo mismo, cerca de 730.000 personas viven en pueblos que no siempre cuentan con centro médico, instituto o supermercado, pero donde llega un autobús. Según el último estudio de Confebus y KPMG, en España, no hay prácticamente ningún núcleo de población de más de 50 habitantes que no esté atendido por una línea de autobús con horarios, rutas y frecuencias establecidas.

«Casi 730.000 personas viven en pueblos que no siempre cuentan con un centro médico, instituto o supermercado, pero que son atendidos por un autobús»

Esto se debe al hecho en España contamos con una amplia red de servicios de transporte regular, articulado a través de un sistema de contratos de servicios públicos gestionados por concesiones en base a la competencia regulada y que, gracias a su gran capilaridad, cubre casi todo el territorio.

El modelo de concesión actual ha demostrado que es eficaz para garantizar la movilidad de millones de personas y es fundamental cuidar la movilidad de los colectivos con mayor dificultad de acceso al transporte y, en particular, de los habitantes de la España rural; por tanto, el transporte por carretera juega un papel fundamental para la cohesión social y territorial.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en su diseño de la estrategia de movilidad segura, sostenible y conectada, es ambicioso en su visión: «Hacer de la movilidad un derecho, un elemento de cohesión social y crecimiento».

Si consideramos la movilidad como un derecho, al igual que la educación o la salud, independientemente del lugar de residencia, el autobús siempre está ahí para garantizar el acceso a los servicios públicos esenciales ubicados en las capitales de la región o en las capitales de provincia. Este derecho no puede ser una cuestión de número de habitantes.Por el contrario, la conectividad física y digital en la España rural es fundamental en el cambio de paradigma que impulsa el ministerio.

A diferencia de otros modelos implementados en Europa, en los que los operadores han abandonado los vínculos rurales y los vínculos entre pequeñas localidades debido a su falta de rentabilidad, El sistema español tiene la enorme virtud de garantizar la cohesión territorial de nuestro país y el derecho a la movilidad. de todos sus habitantes.

«El transporte de pasajeros por carretera también genera obvios beneficios ambientales en este proceso de conexión de personas»

Por otro lado, el transporte de pasajeros por carretera también genera evidentes beneficios ambientales en este proceso de conexión de personas: reduce las emisiones y otras externalidades negativas del vehículo privado. En este contexto, la promoción del transporte público a favor de la España rural es fundamental. El público es cada vez más consciente de la importancia de utilizar al mínimo su propio vehículo, y debe ir acompañado de programas de financiación con criterios estables, predecibles y proporcionales para la modernización del transporte público en las comunidades autónomas, para que puedan cubrir las necesidades y ofrecer soluciones de movilidad atractivas para una gran mayoría de ciudadanos.

En este sentido, es muy acertada la visión contenida en la estrategia de movilidad del MITMA, que aboga por una nueva política de movilidad en zonas rurales donde el tren fue protagonista en el pasado, y en el que el Estado invierte 970 millones cada año para compensar obligaciones de servicio público, apostando por las conexiones de bus en la mayoría de los casos mucho más eficientes.

Así por ejemplo, implementación de servicios de bus bajo demanda para las zonas despobladas, que ya han constituido una comunidad autónoma como Galicia, resulta ser una cifra susceptible de cubrir el derecho a la movilidad de los habitantes de la España rural.

La movilidad va más allá de la posibilidad de desplazarse de un lugar a otro: es un elemento clave en el desarrollo social y económico de nuestro país. Para él, el autobús cumple una función social esencial no solo en las grandes ciudades, sino también como garantía de movilidad en la España vacía.

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