julio 14, 2024

El avispero ultra del Marsella sitúa a Marcelino y los dirigentes españoles del club al borde de la renuncia | Fútbol | Deportes

El avispero del Olympique de Marsella ha saltado una vez más por los aires tras un tenso lunes en el que los líderes ultras que forman parte del abrupto paisaje del club pidieron la salida entre amenazas de los principales ejecutivos del club, presidido por el español Pablo Fernández Longoria, la persona de confianza de una propiedad que está en manos del magnate norteamericano Frank McCourt. El lío amenaza con llevárselo por delante; no sólo a él sino también al entrenador Marcelino García Toral, al que une una estrecha relación con Longoria desde que lo reclutó para trabajar como scout cuando el ahora presidente del club galo apenas era un veinteañero.

La crisis llega con el equipo en tercera posición tras cinco jornadas, un punto por encima del PSG y a dos del líder Mónaco, justamente sus dos próximos rivales en la Ligue 1. El volcánico OM se quedó en agosto fuera de la Champions al caer en una eliminatoria previa ante el Panathinaikos, pero no conoce la derrota en el campeonato doméstico, por más que el último partido lo empatase sin goles en el Vélodrome ante el Toulouse. “Estamos en un proceso de iniciación. Mejoraremos”, zanjó Marcelino el pasado fin de semana. Pero hay situaciones que exceden a lo futbolístico.

La influencia de los radicales en el OM es una cuestión medular que barniza el día a día del club. Este lunes varios líderes ultras se reunieron con responsables del club en La Commanderie, el centro de entrenamiento que habían asaltado hace dos años para exigir, y conseguir, la dimisión de Jacques-Henri Eyrau, el predecesor de Longoria.

McCourt comparó aquella situación con el asalto del Capitolio por parte de insurrectos afectos a Donald Trump, pero cambió de dirigentes, le dio galones a Longoria, que hasta entonces era director deportivo y los ultras sintieron que ganaron el pulso. Dos años después se sienten aún más fuertes para llevar al club a donde desean. “Defenderemos el club cueste lo que cueste”, advirtió Hamza Baggour, uno de los líderes de los South Winners, el grupo ultra más numeroso, en una publicación en redes sociales. “No olvidemos lo que pasó cuando Eyraud nos quiso abatir. Hoy el club va mal en todos los sentidos”, deslizó antes de finalizar: “La regla principal en Marsella es clara y simple: no se toca a nuestra gente”. Varias informaciones aluden a su descontento con la salida del club de gente afín y a que en la cantera se promociona a talentos llegados de fuera antes que a los marselleses.

Longoria acometió una reestructuración en el club que dio galones a varios jóvenes ejecutivos españoles. Javier Ribalta es director de fútbol. Pedro Iriondo, de 36 años como Longoria, opera como director general de estrategia y desarrollo de negocio. Este lunes los ultras exigieron a los tres españoles que dejasen el club, también pidieron la marcha del director financiero Stéphane Tessier, llegado a la entidad hace poco más de un año. La reunión con los radicales estaba agendada en la rutina habitual de un club particular y a ella no estaba invitado el entrenador. Era un encuentro con la dirigencia que se convirtió en un juicio inquisidor y derivó en gruesas amenazas. Marcelino comunicó la situación a los jugadores en el vestuario en la mañana de este martes, a dos días de un partido de Europa League contra el Ajax en Amsterdam.

Más de 63.000 personas presenciaron el pasado domingo el empate sin goles entre Olympique de Marsella y Toulouse. Los cálculos más recientes apuntan a que casi la mitad de ese aforo podría llenarse con seguidores que tienen filiación con alguno de los seis principales grupos ultras que siguen al club. El OM acabó la temporada pasada en tercera posición y la anterior fue segundo. Nueve de las once últimas ligas las ganó el París Saint-Germain. Mónaco y Lille lograron poner sendas cuñas en el dominio de los parisinos sustentados por capital qatarí. El Olympique es el único club francés que ha alzado la Copa de Europa, lo hizo en 1993 tras ganar la Liga el año anterior. No volvió a ser campeón hasta 2010, con Didier Deschamps en el banquillo. Desde entonces apenas llegó al subcampeonato en cuatro ocasiones.

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