Elecciones México 2021: El significado de un arresto: en política no hay causalidad | Opinión

Elecciones México 2021: El significado de un arresto: en política no hay causalidad |  Opinión

Si no hay coincidencias en política, la jornada electoral clave para Andrés Manuel López Obrador ha comenzado de una manera inmejorable. A primeras horas de este domingo, otro exgobernador mexicano fue arrestado. En otras palabras: en un solo acto, la policía nos recuerda que faltan muchas cuentas por cobrar, muchos peces gordos del pasado para ponerse al día y que -gracias a quienes lo merecen- el gobierno actual parece más comprometido que sus antecesores en este proceso. meta.

Roberto Sandoval Castañeda, ex gobernador de Nayarit (2011-2017), estaba entre la canasta condenada de ejecutivos del PRI que se dice que aprendieron la lección después de las derrotas presidenciales de 2000 y 2006 y se portarían bien. Esto no fue cierto, con el PRI nunca lo es. Y recuerda que el PRI no se quita.

El período de Sandoval como gobernador de un magnífico pero empobrecido estado mexicano del Pacífico ha pasado de escándalo en escándalo.

Sandoval a caballo. Sandoval de nuevo en otro caballo aún mejor. Sandoval amigo de los boxeadores. Sandoval en combates de boxeo. Sandoval en un rancho tan grande como su ambición y moderno como no podía ser su estado. Sandoval en otro rancho. Y en uno más. Y en otro. Criador de caballos Sandoval. Sandoval, el que alguna vez fue tablajero y ahora exitoso empresario y gobernador, sonríe mientras Nayarit se quema. Es empezar por lo frívolo.

Sandoval al frente de un fiscal que, no en vano, fue apodado El Diablo. Sandoval dice desconocer las fechorías -asesinatos, torturas, secuestros y despojo de inmuebles, hay que decirlo más- de este fiscal, de nombre Édgar Veytia y que sería detenido en marzo de 2017 en Estados Unidos, donde fue condenado. tráfico de drogas.

Los crímenes de Veytia fueron tan numerosos y tan graves que la sociedad de Nayarit se vio obligada a superar el miedo y crear una Comisión de la Verdad para documentar la pesadilla de demasiadas víctimas. Superar el miedo no estuvo exento de riesgos, pero estos ciudadanos finalmente prevalecieron. Incluso en los Estados Unidos, Veytia ha comenzado a pagar y su jefe ahora debe ser considerado responsable.

En este sentido, sin infringir su derecho a la presunción de inocencia, hay que decir que la detención de Sandoval se esperaba luego del infierno que se convirtió en su estado y no solo por la perversidad del exfiscal, ya que la sangre y el robo eran la norma en esos seis años. Pero también es cierto que llega en un momento demasiado oportuno para el partido del presidente (este 6 de junio se renueva la gobernadora de Nayarit, donde Morena apunta en las urnas) y las olas expansivas de este golpe de Estado podrían tener impacto más allá de la tierras de Nayarit, como en Nuevo León, donde cayó Sandoval y hoy también está en marcha la elección del gobernador, pero allí necesitaban arrestar a un expresidente para revivir al candidato de Morena, hundido en las urnas. Y quien sabe.

Por lo tanto, el arresto es ante todo la guinda del pastel de la campaña, donde el partido gobernante ha advertido repetidamente a los votantes que no vuelvan al pasado corrupto.

También es un golpe directo para el PRI, ya que su líder nacional y varias de sus figuras en el Senado y algunos diputados al lado han convivido sin que hoy le disguste el detenido.

Además, el frente de esta destartalada carrocería que es la figura de Enrique Peña Nieto, impulsor y protector del grupo de gobernadores priístas que se enriquecieron sin pudor y terminaron siendo perseguidos o encarcelados, funciona un poco más: falta de retorno a México el prófugo César Duarte (Chihuahua 2010-2016), socio de Sandoval además de en un escándalo de ganado que fue entregado por Nueva Zelanda a pequeños productores mexicanos y terminó en las haciendas de estos políticos. Incluso las vacas fueron robadas.

López Obrador podrá decir el lunes que no tiene nada que ver con la detención de Sandoval … pero que su lucha contra la corrupción seguirá. Quiero decir, no, pero sí. Y aunque en el caso Odebrecht su Gobierno no ha cumplido cabalmente a los ciudadanos, justo es decir que avanzó contra Duarte, contra Lozoya, y ahora contra Sandoval mucho más que Peña Nieto, que en su momento volteó a otro lado frente a los escándalos de sus amigos.

Porque lo de los gobernadores delincuentes nunca ha sido un secreto o algo que se ha quedado en el ámbito local. El ruido de los ataques fue nacional e incluso internacional. Para todos menos el presidente Peña Nieto y su flamante gabinete. El caso fue tan flagrante que otro Sandoval – Aristóteles, el expresidente de Jalisco asesinado en diciembre pasado en Puerto Vallarta – al regresar de una reunión de gobernadores llegó a comentar en privado que si estaba tratando de hacer la mitad de lo que contaba su colega Nayarit, el La compañía de Jalisco se lo comería vivo.

Finalmente, en este tiro de tres bandas que, repito, es una causalidad, Sandoval es un excelente mensaje de bienvenida para la vicepresidenta Kamala Harris, que trae bajo el brazo el tema de la corrupción y López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard le sonreirán diciendo ‘nosotros también’.

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