ERC abre la puerta a un acuerdo sobre partidas específicas del presupuesto general con las juntas directivas | Cataluña

ERC abre la puerta a un acuerdo sobre partidas específicas del presupuesto general con las juntas directivas |  Cataluña
En primer plano, el 'presidente' Pere Aragonès, escucha al portavoz de JxCat, Albert Batet (al fondo), durante el pleno del Parlamento.
En primer plano, el ‘presidente’ Pere Aragonès, escucha al portavoz de JxCat, Albert Batet (al fondo), durante el pleno del Parlamento.Quique García (EFE)

La sesión de control de este miércoles en el Parlamento ha permitido revisar el estado de ánimo del ejecutivo catalán tras la montaña rusa del Crisis de Cerdeña – La detención y posterior liberación del expresidente Carles Puigdemont en Italia – y el cisma creado por el fallido intento de la CUP de celebrar un referéndum de independencia en esta legislatura. Los socios del Gobierno, ERC y Junts, se ponen a prueba ante la próxima prueba de su cohesión: la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, cuyo futuro depende del apoyo republicano. Las intervenciones aclararon las posiciones de partida: los de Puigdemont insisten en llegar a una especie de acuerdo interno previo para presionar al ejecutivo de Pedro Sánchez, mientras que en ERC rechazan una política de bloque aunque están abiertos a hacer piña y coinciden en los puntos clave de las cuentas.

«Empecemos a trabajar con todo el movimiento independentista por una posición común sobre esta nueva oportunidad», instó a su vez a hablar el portavoz de Junts en el Parlamento, Albert Batet en el presidente, Padre Aragonès. La tramitación de cuentas, prosiguió el diputado, «son una palanca de presión» sobre Sánchez de que «la mayoría del 52% no puede faltar», en referencia al triunfo independentista en las pasadas elecciones catalanas. Batet vinculó así el futuro debate vital del Ejecutivo Central a la situación jurídica de su jefe de rango y por extensión a la resolución del conflicto político.

Aragonès se ha hecho con el guante de sus socios, al tiempo que limita esta posible unidad de acción a puntos concretos de los artículos del anteproyecto elaborado por el Gobierno y le ha instado a concretar lo que quiere hacer. “Veamos qué propuestas concretas crees que pueden aportar a esta negociación y sobre la base de esta propuesta podemos trabajar”, ​​respondió también el coordinador nacional de la ERC al líder de los Junts.

La demanda de Batet vuelve a poner sobre la mesa una vieja demanda de su partido y que ya contribuyó en su momento al bloqueo de la nominación tras las elecciones catalanas de febrero. El partido de Míriam Nogueras en Madrid tiene solo cuatro miembros mientras que los republicanos, liderados por Gabriel Rufián, son 13. Pese a ello, los de Puigdemont han intentado imponer una política de voto de unidad durante las negociaciones para formar el nuevo gobierno, dejando cuestiones. de lado.

Los presupuestos generales del Estado, que ya han dado a conocer el PSOE y Podemos, estaban en una zona gris dentro de la idea de la unidad de voto de las Juntas. El apoyo de los republicanos a las cuentas -además de abstenerse de la nominación y apoyar el voto- siempre ha sido motivo de críticas entre los miembros del gobierno, ya que Junts cree que Rufián garantizó la gobernabilidad «para nada».

El ERC siempre ha descartado perder un ápice de voz propia en el Congreso. El pacto de gobierno rebajó finalmente el compromiso de «coordinar la acción institucional en los distintos ámbitos parlamentarios» y ayer Aragonès se apegó a este escenario. Es decir, puede haber negociaciones, pero la dirección de la votación final en el debate presupuestario la decidirá exclusivamente el Partido Republicano. La estrategia de los de Oriol Junqueras para conseguir que el gobierno acepte el referéndum se da precisamente porque son definitivos en la gobernanza y, por tanto, son capaces de imponer cambios.

«Si Rufián ha advertido al Gobierno que va a tener que sudar para que vote ERC, con Junts tendrá que hacerlo aún más», resume una fuente de la dirección de Junts para explicar cuál será su estrategia en Madrid. Los de Puigdemont aseguran que empezarán a trabajar en una propuesta para buscar esta posible alianza. a priori con los socios del Ejecutivo, aunque por el momento, dada la necesidad de buscar también ejercer una especie de presión para lograr una «represión reversa» contra el independentismo.

Hay temas candentes donde poco costaría construir complicidades entre grupos independentistas, como la gestión de los Rodalies, la protección del catalán en la futura ley audiovisual o el traslado de la sede de la Prefectura de Policía de Via Laietana a Barcelona. Aragonès también insistió ayer en la amnistía, a la luz de lo ocurrido en Italia con Carles Puigdemont y reclamó esta medida como una solución política tras el «fracaso» del proceso judicial en Europa.