España, un máster acelerado ante la adversidad | Eurocopa 2021

España, un máster acelerado ante la adversidad |  Eurocopa 2021
Luis Enrique besa a Unai Simón en el vestuario de Copenhague ante Oyarzabal, Jori Alba y Laporte.
Luis Enrique besa a Unai Simón en el vestuario de Copenhague ante Oyarzabal, Jori Alba y Laporte.Pablo García / RFEF / RFEF / EFE

El fracaso del llamamiento de Sergio Ramos y lo positivo de su sucesor en la capitanía, Sergio Busquets, marcaron el inicio de la Eurocopa de España. Por si fuera poco, la turbulencia se intensificó tras el mal estado del césped de La Cartuja, la falta de gol en los dos primeros partidos, algunos penaltis falsos incluidos, y el enfado popular contra Morata. Además del calor sevillano, los jugadores se sintieron enclaustrados en la burbuja hotelera por la falta de zonas de recreo al aire libre. Dos días en una jaula en el rascacielos cilíndrico de cristal en el que se alojaron en Sevilla saturaron a Luis Enrique y sus chicos.

Contenido del Artículo

Más información

Los constantes cambios en la planificación de los viajes tienen mucho que ver con la dificultad de encontrar una residencia fuera de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas que permitiera respirar al grupo. La selección calificativa de semi-desconocida para el gran público también pesó sobre el grupo. Tras el amistoso con Portugal (0-0), durante una cena, los jugadores se quejaron de ser tratados en los medios de comunicación como anónimos. Mientras tanto, el debate deportivo voló en varios frentes cuando comenzó la competición: los centros zurdos, el papel de Marcos Llorente como lateral y la pequeña fuga de Gérard Moreno, máximo goleador de España en el campo.

Tras la explosión del tercer partido contra Eslovaquia, el error de Unai Simón y los dos goles encajados en siete minutos que llevaron a España a la prórroga ante la orgullosa resistencia de Croacia, fueron las últimas piedras de la ‘Eurocopa de transición de la Selección Nacional. El español más novato que recordemos (26 años de media), lleva un mes endureciéndose la piel a fuerza de asumir una red de contratiempos.

Desde la ausencia de Ramos hasta el debate deportivo, los balones han sido constantes

En el choque ante el actual subcampeón del mundo, la selección ha germinado la explosiva mezcla de juventud. La frescura, el vigor y la imprudencia se han combinado para crear una combinación loca y emocional. Para un equipo que no pudo aguantar, se le dio el tipo de reunión que necesitaban. Una montaña rusa de emociones para inyectar a los aficionados las dosis de ilusión perdidas en las tres últimas grandes competiciones de selecciones, de las que o no habían superado la primera fase (Mundial de 2014) o se recortaban en octavos de final (Euro 2016) y Mundial. Copa 2018). Esta España en la creación rompió esta barrera evitando las balas.

Matiz técnico

La cadena de contratiempos de los días previos al torneo llevó a Luis Enrique y su numerosa prole de jóvenes futbolistas a un maestro acelerado en plena competición. «Algunos ni siquiera tienen diez gorras», apuntó el técnico. Los indicios de la capacidad individual y colectiva para ponerse de pie con cada golpe fueron una constante en el desfile de los internacionales españoles por la zona mixta del Parken Stadion de Copenhague. «Destaco especialmente la capacidad de este equipo para reconstruirse y superar las dificultades», insistió Luis Enrique. «Estamos creciendo mucho en este torneo», dijo Busquets.

Se informó al equipo sobre cada una de las revisiones que recibieron y sus esfuerzos para derribarlas. Frente a la ausencia de liderazgo y jerarquía, los futbolistas invocaron el sentido del clan como el gran líder en todas las referencias que se hacen al respecto. Ante las constataciones que ponían en entredicho las composiciones y decisiones tácticas de Luis Enrique, toda la plantilla ha revelado su ciega confianza en el escenario pese a los dos primeros contratiempos, marcados por la falta de puntería. “Entrenamos todos los días para generar oportunidades y lo que nunca hemos dejado de hacer en los partidos que hemos jugado”, dijo uno de los veteranos.

Los jugadores reaccionan a las críticas e invocan el sentimiento del clan.

Luis Enrique lleva mucho tiempo luchando contra el tipo de juego que se jugó contra Croacia. «No quiero ir y venir, quiero volar y atacar, pero no perder el control del juego», repetía hasta la saciedad el técnico a sus jugadores, con los que insistía tácticamente para minimizar los riesgos que entrañaba. Jugando con semejante defensa, avanzó para apretar en el campo contrario.

En los dos primeros encuentros, el técnico español no estaba contento de que las raras ocasiones en las que suecos y polacos llegaran al área de Unai Simón estuvieran todavía en peligro de gol. Un empate intocable para Luis Enrique, ante Eslovaquia, el técnico ha vivido lo que hasta ahora ha sido el cambio táctico más destacable que ha realizado hasta ahora en la Eurocopa. Si durante los dos primeros partidos, Koke y Pedri formaron el vértice inferior del triángulo que formaron con el interior y el final de su tira, ante los eslovacos y croatas fueron los extremos los que mantuvieron esta posición. Contra Eslovaquia los defensores fueron los más retrasados ​​en las triangulaciones y contra Croacia el turno funcionó hasta que el impulso juvenil hizo que se superara la última revalidación. “El fútbol nos ha hecho justicia porque nos permitió tener la misma situación, lo que es muy poco probable durante un partido. Tener dos goles más y defender con el balón diez minutos después de la prórroga. Estamos muy bien ahí ”, dijo Luis Enrique.

Suscríbete aquí a nuestro boletín especial sobre Euro 2021