Estado de alerta y sentido común | Opinión

Estado de alerta y sentido común |  Opinión
Calle General Martínez Campos de Madrid a 13 de abril de 2020.Josefina Blanco / Europa Press

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Te habrás dado cuenta de que todos nos hemos convertido en abogados, no solo en socialistas. Y, como todo lo demás en este bendito país, cada uno llevando siempre las brasas a sus sardinas: las del bloque de derecha, alabando a la mitad (+1) del TC que se pronunció a favor del estado de emergencia; los de izquierda, de en medio, que han optado por el estado de alerta. Se permite que todo siga abundando en la brecha. Y si no teníamos ya suficientes motivos para estar en desacuerdo, encontramos un nuevo motivo entrando en el trapo de la discusión bizantina que nos plantea el TC: limitación o suspensión, es la pregunta. Como siento cierto pudor al entrar en lo que es una discusión esencialmente jurídica, me limito a apreciarlo en base a un concepto algo indeterminado, pero más poderoso de lo que parece, el sentido común.

La pandemia, con su contención obligatoria, ha sido una de las experiencias más traumáticas que hemos tenido que vivir como grupo. Que un año y medio después venga el TC y nos diga lo que debería haber hecho el gobierno es, por decir lo mínimo, algo chocante. ¿Habría dicho lo mismo en medio de la emergencia, ante la incertidumbre del momento? Recuerde que las condiciones para declarar el estado de emergencia son mucho más duras: esto requiere la aprobación previa del Congreso, no un decreto del gobierno, y solo se establece una posibilidad de prórroga. Creo que aquí el TC cae en lo que se llama el «prejuicio de la retrospectiva» (sesgo retrospectivo), la distorsión que se introduce una vez conocidos los hechos, pero que tiende a ignorar la opinión antes de que se conozcan. Diremos que es secundario, que lo que cuenta es la naturaleza de las medidas. ¿Podemos imaginar, sin embargo, que podría haber «otros» en el caso de epidemias, ¿una de las hipótesis establecidas para la aplicación del estado de alarma? ¿Podemos combatirlos sin confinamiento y sin limitar los derechos que conllevan? No había ningún flagelo que se combatiera de otra manera, y el votante debería haberlo sabido.

Luego está la naturaleza del propio recurso de Vox. Su queja, recordemos, es que los derechos fundamentales fueron restringidos cuando se aplicó el estado de alerta. ¿Qué habrían pensado si se hubiera aplicado el estado de emergencia? Ojo, el TC no dice que no debamos limitarnos, sino cuál de las cifras mencionadas debería haberse aplicado. No creo que a Abascal, que parecía tan orgulloso tras la sentencia, le hubiera gustado que sus protestas callejeras en medio de la crisis a favor de la «libertad» fueran reprimidas por su querido Ejército, algo planeado por el estado de excepción.

Verá, sentido común, algo que está lejos de ser discusiones doctrinales meditadas. Asimismo, no se entiende que un órgano que aspire a imponer su auctoritas ser un colador de fugas. La frase «anterior» hizo más por desacreditar el resultado que el resultado en sí. O el hecho de que tres magistrados ya estuvieran «caducados». No sé por qué la oposición está tan emocionada, o por qué sigue amenazando con no renovar los órganos constitucionales. El sentido común nos dice que esto es precisamente lo que va en contra de la Constitución que tanto dicen defender. Quizás aquellos que afirman que el sentido común es el menos común de los sentidos tengan razón.

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