Fallece el compositor y director Cristóbal Halffter

Fallece el compositor y director Cristóbal Halffter

El compositor y director de orquesta español Cristóbal Halffter falleció este domingo en 91 años de edad, informaron fuentes familiares. Según un portavoz de la familia, la muerte se produjo en Villafranca del Bierzo (León). Halffter deja tres hijos, Pedro, Alonso y María.

Halffter (Madrid, 1930) es una de las figuras clave de la música española del siglo XX. Su más de 100 composiciones Van desde la música coral, de cámara y electrónica hasta la escritura para una gran formación sinfónica.

A lo largo de su carrera, Halffter ha dirigido importantes orquestas europeas y americanas como la Filarmónica de Berlín, Orquesta de Radio de Baden-Baden, Zurich Tonhalle, Nacional de Francia, Sinfonía de Londres, Suiza francófona, Festival de Lucerna, Nacional de España, Bamberg o Hamburgo, entre otros.

Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1983), de las Academias Europeas de Ciencias, Artes y Letras de París y de la Akademie der Künste de Berlín (1985), Cristóbal Halffter había numerosos premios y reconocimientos.

En 1981 recibió de manos del rey Juan Carlos I la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

En 1985 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, y en 2010 recibió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, por contribuir «a la idea de la música europea contemporánea» por su “consistencia y continuidad de compromiso”.

Hace dos años, en 2019, recibió Culturas, el Premio del Museo de la Escuela Secundaria de Música de Egipto 2019 por ser «uno de los más grandes compositores y directores de orquesta en activo».

«Soy un músico de vanguardia que reivindica la tradición»

Con la muerte de Cristóbal Halffter, la música española pierde uno de los principales defensores de su carácter distintivo, pero no por el tópico nacionalista que siempre ha rechazado, sino por ir sobre las bases reales para modernizarlo.

Compositor Antón García Abril.

Al respecto, el propio Halffter reconoció la paradoja: «Soy un músico de vanguardia que reivindica tradición», dijo una vez a Efe.

Hijo del también director Pedro Halffter, con él desaparece uno de los representantes más destacados de la llamada Generación del 51, la de Luis de Pablo, Manuel Moreno-Buendía o Antón García Abril, también fallecidos este año en marzo.

Con sede en Madrid y Barcelona, ​​ofrecieron romper la estética nacionalista dominante hasta entonces e introducir la modernidad en la música, en consonancia con otras vanguardias artísticas y centrándose primero en la música atonal.

Fue una de las dos obras que marcaron en 1959 el futuro y la orientación de su tesis, Sonata de Barce, Sonata para violín solo, ya caracterizado por un uso consciente del serialismo.

El desencuentro con la Orquesta Nacional

Uno de los momentos más comprometidos de su carrera llegó en 1989, cuando estaba rechazado por los profesores de la Orquesta Nacional de España para asumir el cargo de director artístico y ha decidido romper sus compromisos como director invitado principal de la música contemporánea, del siglo XX en general y española en particular.

La «falta de diálogo» fue la raíz de este desacuerdo, dijo años después, cuando volvió a dirigir ONE por su trabajo. Daliniano. Seria justo uno de sus muchos regresos a la vanguardia de este conjunto.

Los momentos antes de que se levantara el telón con cada nuevo trabajo dije que los viviera como «una dama antes del parto». “El momento del estreno es el del enfrentamiento de la realidad con la imaginación, la oportunidad de experimentar el espacio mágico, aunque ya imaginemos qué es lo que hemos creado”, explicó.

En las más de cien obras que compuso a lo largo de su carrera, como Banda de marcha por la paz, afirmó que no existía “Sin compromiso político ni social, pero humano y humanista. «Y eso es así porque creo profundamente en el ser humano por encima de todo», dijo.

Tiempo «banal» y «mediocre»

Amantes de la obra de Cervantes, Dalí, Machado o los fandangos del padre Antonio Soler, decía que nuestros oídos se habían acostumbrado a la “vulgaridad” de la música impuesta por los medios de comunicación. «Me quedaré con la poesía de Machado, no necesito la música de Serrat», vino a comentarlo.

«Vivimos momentos históricos de suma importancia, en los que se fomenta la banalidad, lo mediocre, Lo que aman las masas se premia, lo que previamente hemos convencido de amar lo que les daremos después ”, argumentó sobre todo este defensor del libro.

De su trabajo solía decir que era «muy español», pero lejos del cliché la del exterior tenía alguna, es decir «de la postal» de Maurice Ravel o de «el Carmen, el torero, la faca y las castañuelas».

“En una época de nacionalismo falso y terrible, es absolutamente necesario volver repasar los ricos matices de la obra de Cervantes «, argumentó cuando bajo esta hipótesis encendió su primera ópera, «Don Quijote», inspirada en la más famosa de las novelas.

Fue en el año 2000, cuando la mayor parte de su carrera ya estaba escrita, y si tanto tiempo tardó en iniciarse en este género fue porque le costaba encontrar el material adecuado para él, pero fue un éxito. quien lo ratificó en las razones por las que eligió: «Reclamar una vez más la utopía de la sociedad actual, una utopía que no se basa únicamente en bienes materiales ”.

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