Félix Bolaños, de negociador en la sombra a sustituto de Calvo | España

Félix Bolaños, de negociador en la sombra a sustituto de Calvo |  España

Félix Bolaños fue una de las piezas más importantes del gobierno de Pedro Sánchez: el negociador. Una suerte de embajador diplomático sin salir del territorio nacional que pasó de la sombra a los titulares con la exhumación y traslado de los restos de Franco desde el Valle de los Caídos en 2018, un operativo que él mismo llevó a cabo liderado tras arduas negociaciones con la familia. Hasta el momento, el secretario general de la Presidencia, abogado de formación -fue número uno en su ascenso- nació en el año de la muerte del dictador y asumirá la cartera que ostentaba la vicepresidenta Carmen Calvo, quien dejó la lista para el próximo Concilio. Ministros de la nueva ley de memoria democrática.

Fue en Bolaños, con María Jesús Montero, donde Sánchez confió la negociación con Podemos que dio lugar al “pacto del abrazo” y permitió la formación del primer gobierno de coalición desde la Segunda República. Se dividieron en zonas para hablar con Pablo Echenique e Ione Belarra, primero por separado, luego los cuatro juntos. Bolaños entregó a los mayores dos agendas de La Moncloa con la bandera española tras decirle que los amaba y el vínculo que se desarrolló entre los dos sorprendió a otros líderes de Podemos que desconocían sus reuniones. El secretario general de la presidencia también reemplazó a Calvo, que había negociado infructuosamente con Echenique durante el verano y que, durante el próximo y último intento de investidura de Sánchez, se había dedicado a intentar obtener el apoyo del PNV.

Bolaños también fue elegido por las difíciles negociaciones con el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Las conversaciones se vieron finalmente frustradas, pero fuentes del principal equipo del partido opositor dijeron en su momento que el secretario de la Presidencia era un buen negociador y culparon a la presión de Podemos de hacer estallar el pacto de renovación del órgano de gobierno de jueces. Llegaron a un acuerdo para renovar el consejo de administración de RTVE.

Su mayor logro hasta la fecha es el que también lo hizo popular: la exhumación de Franco. Los planes del gobierno para trasladar los restos del dictador fuera del monumento se lanzaron en 2018, pero el operativo no pudo llevarse a cabo hasta octubre de 2019 ya que la familia luchó en los tribunales hasta el último minuto para intentar evitarlo. Bolaños y Utrera Molina, el abogado de Franco, se conocieron primero en las afueras de La Moncloa, en un hotel que el gobierno usa a veces para reuniones discretas y tres veces más con Francis Franco, nieto del dictador, en la sede del ejecutivo. En estas reuniones, la familia exigió honores militares para el dictador y que el féretro se cubriera con la bandera preconstitucional. Bolaños se opuso, pero el día de la exhumación apareció el nieto de Franco con una bandera preconstitucional en la mano. El secretario de la Presidencia ordenó a la Guardia Civil registrarlo antes de acompañar los restos del dictador en helicóptero desde el Valle de los Caídos hasta el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo.

Sánchez premia ahora al negociador a la sombra de los focos de un ministerio que tiene ante sí la exhumación de las criptas del Valle de los Caídos y el desarrollo de la nueva ley de memoria democrática, que prevé llevar la represión franquista a la educación en las escuelas y la extinción de fundaciones como la que lleva el nombre de Francisco Franco. Tras su aprobación en el Consejo de Ministros de este martes, la ley iniciará su proceso parlamentario, donde se enfrentará al PP y Vox. Otra negociación complicada para Bolaños.

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