Gibraltar vota para poner fin a la restrictiva ley de aborto que lo condenó a cadena perpetua | Sociedad

Gibraltar vota para poner fin a la restrictiva ley de aborto que lo condenó a cadena perpetua |  Sociedad
Una familia espera poder votar en el referéndum para despenalizar el aborto en Gibraltar este jueves.JORGE GUERRERO / AFP

«Estaba de regreso de Sevilla a Gibraltar, adormilado, con dolor y respondiendo a la voz preocupada de mi madre preguntándome si estaba bien». Testimonios anónimos como el de mujeres que tienen que salir de El Peñón para abortar – recogidos y difundidos por la iniciativa a favor de la medida ¡Gibraltar por sí!– Han hecho historia desde la madrugada de este viernes. El 62% de los gibraltareños votó en un referéndum celebrado este jueves a favor de la abolición de la dura pena de cadena perpetua que pesa sobre las mujeres que se practican un aborto.

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Concretamente, el resultado, conocido a la una de la madrugada de este viernes, supondrá la entrada en vigor de una reforma a la ley penal de Gibraltar -Crime Act- vigente desde abril de 2019. La decisión de someter el paso a la consulta popular, aprobada primero por el Parlamento de Gibraltar y la pandemia después, alargó el proceso hasta agotar a todas las partes implicadas en la campaña. A partir de ahora entra en vigor una ley sobre el retraso que permitirá el aborto hasta las 12 semanas de gestación (en España es hasta las 14 y 22 semanas por patología o salud fetal, física y psíquica de la madre). El cambio está muy lejos de las interrupciones de 24 semanas permitidas en el Reino Unido, un país del que Gibraltar tiene independencia legislativa, aunque depende de él como territorio de ultramar. 23.342 personas fueron convocadas a las urnas, incluidos los mayores de 16 años, pero solo consiguió una participación del 52,75%, una cifra relativamente baja para un territorio acostumbrado a implicaciones superiores al 70%, como en las últimas elecciones legislativas de 2019.

La legislación, que está pendiente de consulta popular desde hace más de dos años, sigue un modelo de hipótesis: la interrupción será posible en cuatro casos: sin tener que justificarla, si es antes de las 12 semanas; si evita daños graves «a la salud física o mental de la embarazada»; Si seguir adelante pone en peligro la vida de la embarazada o existe peligro de muerte fetal. Las tres últimas condiciones no tienen límite de tiempo, siempre bajo supervisión médica, y se considera la objeción de conciencia por parte de los médicos, pero se limita al deber de salvar vidas.

Contra la reforma del aborto en Gibralar, este jueves en una de las urnas.
Contra la reforma del aborto en Gibralar, este jueves en una de las urnas. JORGE GUERRERO / AFP

Es precisamente la posibilidad de interrupción del embarazo más allá de las 12 semanas en estos casos limitados, específicos y supervisados ​​lo que, sin embargo, ha polarizado más a la sociedad gibraltareña. La Iglesia Católica, el Movimiento Pro-Vida de Gibraltar y la iniciativa Salva a los bebés, vota no fueron las voces más beligerantes contra el cambio legislativo. En su campaña se mostraron partidarios de votar no e incluso mantener la antigua legislación, a pesar de ser una de las más restrictivas del mundo, lo que situaba a Gibraltar en un nivel de prohibición similar al de Ciudad del Vaticano. Ayer por la noche, tras conocer los resultados, Karenza Morillo, vocera de esta última iniciativa, luchó por ocultar su «decepción» por lo que considera «una ley extrema», según apreció, poco después de que se conociera la reseña del diario local. Crónica de Gibraltar.

Por el contrario, el propio ministro principal, Fabián Picardo (líder del Partido Socialista Laborista de Gibraltar, GSLP), sus socios en el gobierno del Partido Liberal o la formación de izquierda Ensemble Gibraltar tomaron posición. Picardo elogió «el excelente resultado para las mujeres», en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter. «Trabajaremos para introducir los nuevos servicios que necesitaremos para garantizar abortos y consejería legal y segura», agregó el político.

Tampoco ocultaron su alegría en ¡Gibraltar por sí!, la iniciativa popular a favor de la despenalización del aborto. Los gritos de «más vergüenza» estallaron esta mañana después de leer los resultados de la votación. Este fue uno de los lemas del movimiento, decidido durante la campaña a manifestarse el duro estigma que ha sufrido Gibraltar durante décadas tener que salir de El Peñón para abortar y la larga sombra de silencio que se ha impuesto a las mujeres que han optado por ejercer este derecho.

¡Gibraltar por sí! Compartió en sus redes sociales por esta época testimonios de mujeres anónimas, como el de una niña que, cuando decidió interrumpir su embarazo, era una joven de 25 años adicta a las drogas, como su pareja; que tuvo que ir a Sevilla para buscar una clínica de abortos pagada. Sin embargo, la iniciativa y el propio Picardo no los tenían a todos con ellos y en los últimos días de campaña habían logrado contener la respiración ante un posible rechazo al cambio de ley. Esto habría complicado la situación jurídica de El Peñón, ya que la enmienda se inició luego de que en 2018 la Corte Suprema del Reino Unido -a la que también está sujeto Gibraltar- dictara que la legalidad de la ley de aborto en Irlanda del Norte era desproporcionada e inconsistente con el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que también sucedió con la antigua Regla del Rock.

La abolición de la cadena perpetua para las mujeres que abortan se suma a la lista de reformas sociales que ha emprendido el partido de Picardo desde que llegó al poder en 2011. A pesar de la imagen de modernidad que transmite la ciudad de 33.701 habitantes, Gibraltar mostró una actitud mucho más conservadora. vista. en temas como la posibilidad de uniones de hecho independientemente del sexo de los cónyuges, aprobada en 2014. Dos años después El Peñón fue más allá y aprobó los matrimonios iguales, en este caso mediante una reforma aprobada en el Parlamento sin referéndum, pero abierta a el flujo de 3.490 consultas que recibió.

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