Guía para padres separados: quién debe pagar los útiles escolares, las clases particulares o el comedor | mis derechos | Economía

Guía para padres separados: quién debe pagar los útiles escolares, las clases particulares o el comedor |  mis derechos |  Economía
IMÁGENES FALSAS
IMÁGENES FALSAS

Septiembre siempre llega con olor a libros nuevos y tintineo de lápices, bolígrafos y rotuladores, llamados a llenar las páginas del curso escolar que comienza. Reunirse con amigos, poner en el mapa el destino de las próximas excursiones o volver al menú escolar marcan el inicio de este mes para los que regresan a clase. Aunque también suele ser un momento en el que surgen viejas enemistades entre padres separados o divorciados por el coste que todo ello conlleva.

Una de las preguntas más frecuentes de los abogados de familia es si la tarifa de inicio de curso está incluida en la manutención de los hijos. Y es que, ambos padres están obligados a mantener a los hijos menores o adultos que carecen de ingresos propios por causas que no les son imputables.

El problema surge porque hay gastos que se consideran “ordinarios” y otros “extraordinarios”. Según define el Tribunal Supremo en sentencia disponible en este enlace, las primeras son «previsibles y periódicas» y se incluyen en la pensión alimenticia que debe pagar mensualmente el progenitor que no tiene la custodia, sino el régimen de visitas. . En general, están «relacionados con las inscripciones (en los centros públicos), libros, útiles escolares, uniformes y ropa de temporada». Por ello, «los operadores legales deben tener en cuenta el reparto de los costes de inicio del curso» a la hora de calcular el importe de la pensión.

En este grupo también se incluirían los gastos derivados de las cuotas de AMPA, transporte, excursiones escolares que se realizan cada año o comedor escolar si el niño ha permanecido en el centro cuando se hayan determinado. “Si al principio no funcionó y luego sí, se debe considerar una actualización”, explica Isabel Winkels, Socia Gerente de Winkels Abogados. Asimismo, se incluyen actividades extraescolares a las que ya te hayas inscrito, como lecciones de fútbol o ballet.

Mitad de gastos

Por el contrario, los «gastos extraordinarios» son «imprevisibles, no sabemos si se producirán ni cuándo, y, por tanto, no son periódicos», define el Tribunal Supremo. L’avocat précise que ces dépenses peuvent être «nécessaires», comme celles dérivées de traitements dentaires ou optiques, notamment le psychologue, l’orthophoniste, les semelles et même l’équitation si elle est prescrite par un médecin, par exemple, pour soigner Una enfermedad. Asimismo, las lecciones privadas motivadas por un bajo rendimiento académico se incluyen en esta categoría.

También existen otros gastos extraordinarios, pero «prácticos» y no imprescindibles, como las lecciones de ajedrez en las que el niño no estaba inscrito cuando se redactó el convenio reglamentario o cuando se pronunció la sentencia.

Por lo general, los gastos extraordinarios «los pagan ambos padres a la mitad, sin perjuicio de que se pongan de acuerdo o el juez acepte que uno de los padres afronte un porcentaje mayor de gastos según su mayor capacidad económica», argumenta. Ángeles Pérez Vega, abogada del despacho de abogados Montero Aramburu. Por tanto, quedan fuera de la pensión alimenticia.

En el caso de la custodia compartida, la regla general es que cada padre asume los gastos ordinarios «generados durante el tiempo que los hijos están en su empresa» y los gastos extraordinarios «a la mitad», especifica el abogado. Esto sucede cuando a los dos se les da la misma custodia de los hijos, por lo que no hay régimen de visitas ni pensión alimenticia.

Permiso de conducir

La dificultad surge con otros gastos, como el carnet de conducir, porque «hay un reparto de sanciones» al respecto, explica Isabel Winkels. Por ejemplo, puede considerarse «necesario» si es una condición para que el niño pueda acudir a una empresa para realizar un puesto de trabajo.

Y lo mismo ocurre con los gastos relacionados con los estudios en la universidad privada. Si bien en principio deben ser calificados de ordinarios por ser formativos, son gastos extraordinarios por su fuerte impacto siempre que no sean por «capricho». Si el hijo quiere estudiar medicina y se queda en el centésimo para conseguir plaza en un centro público y hay recursos suficientes, sería extraordinario ”, explica el abogado.

Precisamente, los padres no siempre están de acuerdo en que los gastos sean necesarios o simplemente un capricho del otro progenitor. Y ahí surge la discordia. “Si la persona obligada a afrontar el gasto extraordinario se niega a asumirlo, el progenitor que lo ha afrontado en exclusiva puede exigir el pago correspondiente mediante un procedimiento judicial”, explica ngeles Pérez Vega.

Sin embargo, si el gasto extraordinario a reclamar no estuviera expresamente previsto, la parte que lo solicita deberá solicitar primero al juez que declare si es de esta naturaleza. Y será la justicia la que decidirá, obligando o no al otro padre a pagar.

Mediación

En estos casos, Ana Criado recomienda acudir a una mediación en lugar de iniciar un proceso judicial. Este modo alternativo de resolución de conflictos se caracteriza por desbloquear nudos emocionales, por lo que es muy recomendable en conflictos familiares. El mediador, generalmente un abogado o psicólogo, no impone una solución ni se pone del lado de ninguna de las personas en conflicto, sino que las ayuda a encontrar una solución consensuada al conflicto.

“El mediador creará un espacio de diálogo donde los padres se escuchen, intentarán llegar al fondo de las cosas y averiguarán qué quiere el menor”, ​​explica. En caso de convenio, tendría la misma exigibilidad que una sentencia una vez establecida en documento público por notario o aprobada por un juez, es decir, obligaría a los padres a respetar el convenio como si se tratara de un acto judicial. actuar. decisión. .

La mediación intenta averiguar el «por qué y el por qué» del gasto asociado con una actividad específica. “Quizás no sea un capricho, sino una forma de que el niño tenga amigos o crezca. En un pleito, además de la posibilidad de ganar o perder y el mayor gasto de dinero, el perjudicado es el niño ”, explica el mediador. «Es una cuestión de razonamiento» porque los niños son para toda la vida.