Juzgado de Alicante absuelve a todos los acusados ​​de haber manipulado el tratamiento del plan urbanístico en beneficio de un constructor | España

Juzgado de Alicante absuelve a todos los acusados ​​de haber manipulado el tratamiento del plan urbanístico en beneficio de un constructor |  España

El juzgado de Alicante considera que no existen pruebas que demuestren que los exalcaldes de Alicante Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo, ambos del PP, facilitaron información o influyeron en los técnicos para que el empresario Enrique Ortiz, principal terrateniente del ciudad, beneficiada por la redacción del Nuevo Plan Urbano (PGOU) de Alicante. La decisión judicial absuelve a todos los imputados, ocho en total, de los delitos de cohecho a autoridades o funcionarios públicos, tráfico de influencias, falsificación, revelación de secretos y abuso de información privilegiada. Sin embargo, condena a Alperi y Ortiz, que han llegado a admitir los hechos, a multas de 6.000 y 18.000 euros por un delito de corrupción.

Lo que se resolvió como una operación monumental para sobornar a altos funcionarios municipales, incluida en una trama provincial aún más grande, la Operación Brugal, se ha reducido a dos regalos. Uno de ellos, un viaje a Creta en un avión privado que aprovechó Alperi y cuyo coste fue de 36.000 euros lo pagó un empresario que no fue juzgado. La otra, una chaqueta de lujo que Ortiz le regaló a Castedo en la Navidad de 2008, obsequio que los magistrados consideran que puede constituir un delito de soborno pasivo abusivo pero que prescribía.

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Nació el caso PGOU, como todo lo que cae bajo la égida de Caso brugal, en una llamada telefónica. A partir de la investigación de un presunto complot corrupto en torno a la recogida de basura en Orihuela (Alicante), la Policía amplió la red de teléfonos que intervinieron hasta llegar a Ortiz. Las conversaciones que el constructor mantuvo con los alcaldes Alperi y Castedo, con casi veinte años de poder municipal entre ambos, parecían mostrar que el empresario estaba al tanto de lo que ocurría en el mapa del plan de futuro. Urbanismo de Alicante, que fue retirado como tan pronto como estalló el escándalo y aún está pendiente de tratamiento. Presumiblemente, ha hecho y deshecho, para embolsarse importantes beneficios económicos u obtener las porciones más jugosas del pastel urbano.

La elocuencia de los pinchazos vino a orientar los pasos de Ortiz hacia la fiscalía, donde firmó en abril de 2020 un convenio que reconocía todos los hechos a cambio de una reducción de la pena, de los ocho años que el fiscal había pedido a solo dos y un Multa cercana a los 900.000 euros. El magnate alicantino ha metido así a Alperi y Castedo en el arreglo del PGOU, a cambio de efectivo, vacaciones pagadas y un coche de la marca Mini Cooper. Él no era el único. Otro empresario ladrillero, Ramón Salvador, de Elche, había firmado un pacto similar dos meses antes, en febrero de 2020, a cambio de tres meses de prisión y una multa de 14.500 euros.

Sin embargo, cuando compareció ante el tribunal en la primera sesión del proceso, Ortiz se retractó de su confesión. El motivo era que no mucho antes, en otra sala de Brugal, el basurero de Orihuela, el juzgado provincial había cancelado todas las escuchas telefónicas. 34 imputados, entre ellos dos alcaldes populares del municipio del sur de la provincia, fueron absueltos de todos los cargos. Ortiz y sus abogados sabían que sin las escuchas telefónicas en su caso, que provenían de las ya desestimadas por el otro tribunal, cualquier argumento a favor de los cargos sería prácticamente nulo. Salvador, sin embargo, decidió seguir adelante con su trato.

Casi un año después del juicio, los pinchazos resultaron inofensivos. Los magistrados validaron la mayoría de estas transcripciones. Solo cancelaron los de la esposa de Ortiz y ciertos actos ordenados en otra sucursal de Brugal. Sin embargo, consideran que no hay pruebas fehacientes de que el constructor influyó en los primeros asesores de Alicante, los principales funcionarios del PGOU, para corresponder con información o beneficios privilegiados en el reparto del suelo. La sentencia solo admite que entre los tres existía una relación de profunda amistad, prolongada en el tiempo, con «comunicaciones telefónicas permanentes de contenido privado», con «conocimiento mutuo de sus respectivas familias» y con «reuniones. Que mantenían en sus casas». En particular «. de los demás y de los viajes de ocio que han compartido ”. Una amistad que el imputado intentó no «difundir en el exterior, ocultándola en ocasiones como una relación institucional».

Más allá de la chaqueta de la marca y el viaje a Creta, no existe ningún documento que acredite el trato favorable que podría haber brindado esta íntima conexión. Como tal, los magistrados pronunciaron sentencia absolutoria, contra la cual cabe recurso de casación, a favor de Alperi, Castedo y Ortiz por los delitos de cohecho a autoridades o funcionarios públicos, tráfico de influencias, falsificación, revelación de secretos y privilegio. explotación. información. También quedan libres Virgilio Ortiz y Santiago Bernáldez, hermano y empleado de la constructora respectivamente, así como el empresario Pablo Rico y los abogados Javier Gutiérrez y José Luis Castedo, hermano del exalcalde.

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