La corta vida política | Opinión de Alex González

La corta vida política |  Opinión de Alex González

Pocos de nosotros pensamos que Murcia tendría tanto peso. La vida política es cada vez más corta. Los que hoy son numerosos, mañana no son nada. Lo eres, y como si fuera una cosa de magos del pop, dejas de preocuparte por la gente al día siguiente.

La mayoría de los españoles recordamos este discurso que Jordi Évole ofreció en octubre de 2015 entre los dos proyectos que piden la revolución democrática. Un aspecto revolucionario entendido por el hecho de sacudir determinadas baldosas del tablero que no se han movido más de un lado o del otro durante décadas. Jóvenes, con buena dialéctica y con ganas de luchar contra los dos colosos del sistema. Uno se presentó como la gran apuesta contra los nacionalismos, y más precisamente el que tuvo lugar en Cataluña. El otro quería acabar con todo desigualdades sociales. Ambos compartieron un mensaje en su discurso, para poner fin a la la corrupción. Hicieron la guerra e incluso endurecieron las estrategias de los poderosos, pero ahora solo están en los libros de historia. Dos proyectos con nombre y apellido.

«El discurso de Iglesias cayó entre la ciudadanía, pero se agotó entre disputas internas y decisiones personales que no fueron del todo correctas»

Pablo salió de la calle y fue él quien lo metió en la política. Qué paradoja, ya que fue la política misma la que lo puso en la calle. Su discurso cayó entre los ciudadanos, pero se agotó entre disputas internas y decisiones personales que no fueron del todo correctas. Empezó en las asambleas que se convocaron en las aceras de Madrid, y cuando llegó el momento, no quiso entrar en la Real Asamblea de Madrid. Desde el 15 de mayo de 2011 al 4 de mayo de 2021.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, anuncia que abandona la política.

Desde que renunció como vicepresidente de gobierno, parece que uno de estos yogures está viendo que se acerca la fecha de vencimiento. Veremos si esta herencia estaba destinada al consumo preferencial, es decir, si tiene vida útil o si acaba siendo un juguete roto y de «Podemos» solo quedará el lema que usamos para ganar la Europa liderada. de Luis Aragonés.

Albert, por el contrario, dio el salto a Madrid tras superar una importante bolsa de su país. Desde 2006 pateaba las calles e incluso se desnudaba si era necesario para frenar un independentismo que, desde Moncloa, se turnaba. Cada respiro del usted paga eran dos globos de oxígeno anaranjados.

Fue difícil no ver en estos años 2016 y 2017 un futuro gobierno sin Rivera en la presidencia. Paso a paso parecía acercarse al final del bipartidismo, pero cuando estalló el escándalo republicano catalán se llevó consigo gran parte de su fuerza. Y vino Foto de Colón, que no le hizo daño. Sus mejores resultados llegaron justo después.

Sánchez espera en la Moncloa con grandes feudos en su poder, esperando el mejor momento para volver a las urnas ”

Se fortaleció abandonando el centro y destacándose como alternativa a la renovada derecha, aunque eventualmente el ego o los principios acabaron con el proyecto que impulsaba a la Europeísmo por bandera. Depende de a quién le preguntes, te dirán si fue una u otra decisión, lo que está claro es que no todo es siempre blanco o negro, quizás la mezcla de los dos le da un gris cercano a la realidad. Hoy sin representación en Madrid, Galicia o País Vasco y siendo el séptimo partido en Cataluña, los cimientos están realmente temblando.

Se ha abierto una nueva etapa en la política española donde será necesario comprobar hasta qué punto Errejón, Yolanda, Abascal o Arrimadas son capaces de frenar el auge de la bipartidismo. El Partido Popular ha cobrado impulso, se ha llevado a todos estos votantes de la formación que se ha erigido bajo un manto centrista que pocas personas creen de antemano. Ahora, hay que demostrar el paso final de unas generales porque el PP de Feijóo, el PP de Juanma Moreno o el PP de Ayuso ya son una realidad, pero la que debería llevarte a ganar, como es. PP del novio, no existe en este momento.

Ahora debes elegir el modelo a presentar. Sánchez espera en Moncloa con grandes feudos en su poder, esperando el mejor momento para volver a las urnas. Durante este tiempo, se dedicó únicamente a transmitir mensajes positivos centrados en la recuperación, vacunación, transición ecológica, digitalismo o resiliencia. Aún le queda una última carta por jugar. No permitirá que nadie se interponga en su camino para establecerse como el salvador del pueblo frente a la triste pandemia.