La lluvia y la huelga de Renfe colapsan las vías de acceso a Barcelona | Cataluña

La lluvia y la huelga de Renfe colapsan las vías de acceso a Barcelona |  Cataluña
Los usuarios de cercanías se agolpan frente a las escaleras de salida de la estación de Sants el lunes. [ALBERT GARCIA]
Los usuarios de cercanías se agolpan frente a las escaleras de salida de la estación de Sants el lunes. [ALBERT GARCIA]Albert García

La lluvia y el tercer día de huelga de los maquinistas de Renfe el lunes colapsaron la entrada a las vías de acceso a la ciudad de Barcelona. Hay largas colas en las dos torres que dan acceso a la ciudad, así como en los tramos de la C-31, C-32 y C-58, y en los puntos de la A-2 y la AP-7. Por su parte, la huelga de Renfe, convocada por el Sindicato de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), ofrece un mínimo del 60% de los servicios, según fuentes de Rodalies.

Entre las carreteras más saturadas destacan la B-20 y la B-10 en los cruces de Trinitat y Llobregat, donde se concentran hasta 12 kilómetros de colas. Mientras que la AP-7 tiene seis kilómetros de retención en Cerdanyola del Vallès, según el Servicio Catalán de Tráfico. También hay seis kilómetros de coches en la C-31 cerca de Sant Adrià del Besòs, en el cruce con la B-10. En la C-32, además de los tres kilómetros de coches en Cornellà de Llobregat, también se cortaron dos carriles por accidente. Mientras tanto, en la C-58, hay seis kilómetros de atascos en Ripollet, además de un carril que no funciona. Las colas en Sant Quirze del Vallès y Badia del Vallès son cada una de cuatro kilómetros.

Los cambios se repiten en el servicio de Rodalies, según cuenta la cuenta de Twitter de la entidad. Sin embargo, a diferencia de los dos primeros días, que duraron 24 horas, las paradas en este horario serán parciales: entre las 5 a.m. y las 9 a.m., 2 p.m. y 4 p.m., así como entre las 6 p.m. y las 10 p.m. Como dijeron, esperan que el servicio vuelva a la normalidad después de las 9 a.m. Sin embargo, el caos producido durante los dos primeros días de huelga llevó a muchos usuarios habituales de Rodalies a utilizar el coche para desplazarse. Esto ha contribuido, junto con las lluvias, a agravar los habituales retrasos del tráfico para entrar en Barcelona.