Los precios de la vivienda repuntan antes en las áreas metropolitanas que en Madrid y Barcelona | Economía

Los precios de la vivienda repuntan antes en las áreas metropolitanas que en Madrid y Barcelona |  Economía

Tras el descenso generalizado de la vivienda en España durante el último año, debido al letargo provocado por la pandemia de coronavirus, los precios de las propiedades están comenzando a subir y tocar o incluso superar los niveles pre-Covid. Sin embargo, según un análisis elaborado por el experto y consultor inmobiliario Gloval, que se centró en los dos principales mercados del país, la evolución de los precios se mueve a diferentes velocidades entre Madrid y Barcelona y sus respectivas áreas metropolitanas.

Como primera conclusión, el tercer Barómetro del Mercado Residencial muestra en qué medida la vivienda en las dos capitales es respectivamente un 0,5% y un 2,6% inferior a los datos registrados entre octubre y diciembre de 2019, último trimestre al estar exento de efectos de Covid. Por su parte, las dos áreas metropolitanas están en alza y ya están un 4,3% y un 1% por encima de los precios de cierre de 2019.

Así, en la ciudad de Madrid, el metro cuadrado a cierre del segundo trimestre de 2021 ascendía a 3.280 euros, todavía ligeramente por debajo de los 3.297 euros registrados entre octubre y diciembre de 2019. En Barcelona, ​​el metro cuadrado ha aumentado según los últimos datos. a 3.494 euros, una cifra inferior a los 3.588 euros registrados antes de la epidemia del virus.

Por el contrario, en ciudades madrileñas como Boadilla, el precio aumentó durante este período un 11,5%, un 9,5% en Rivas, un 8,8% en Majadahonda y un 7,6% en Pozuelo y Fuenlabrada. En las ciudades de Barcelona, ​​Sant Cugat del Vallès creció un 9,1%; Sant Joan Despí, 7,2% y Esplugues de Llobregat, 5,2%. Así, si en la aglomeración madrileña el metro cuadrado evolucionó hasta los 2.278 euros a finales de 2019, lo hace hoy en 2.375 euros. En el área metropolitana de Barcelona, ​​por su parte, pasó de 2.418 a 2.441 euros.

Estas fuertes inundaciones en gran parte de los municipios que componen las dos áreas metropolitanas se deben a varios factores, explica Carlos Gómez, director de Gloval Analytics. Por un lado, se trata de zonas cuyos precios fueron los más afectados por las primeras caídas vinculadas a la crisis, por lo que la senda de recuperación es mucho más larga. Por otro lado, son zonas que, ahora y antes del estallido de la pandemia, aún tenían margen de crecimiento respecto a los dos principales mercados, dado que Madrid y Barcelona, ​​cerca de su techo a finales de 2019, estaban ya en tendencia estabilización. Los incrementos en la periferia también están influenciados por el nuevo tipo de vivienda demandado como consecuencia de la pandemia -con más metros cuadrados, terrazas y jardines- que son más fáciles de encontrar en estas zonas.

Según Gómez, la evolución de los precios en las dos capitales, y en menor medida en las ciudades de la periferia, indica que la recuperación es bastante suave, «lo cual es bueno, porque parece que no hay grandes fluctuaciones y la situación está empezando a parecerse a la era anterior a Covid ”. Por ello, aunque es previsible que estos incrementos continúen y que Madrid y Barcelona pronto superen los niveles prepandémicos, «todo indica que los incrementos de precios no serán muy elevados ni muy continuos en el tiempo».

Diferencias de ingresos

En un análisis elaborado por Gloval, además de resaltar las diferencias entre las dos grandes ciudades y sus respectivas periferias, también muestra las disparidades que existen dentro de las propias áreas metropolitanas. Tanto en Madrid como en Barcelona, ​​existe una clara frontera en términos de evolución de precios entre los municipios de mayores y menores ingresos, con localidades como Boadilla, Pozuelo de Alarcón y Las Rozas (las tres en Madrid) y Sant Cugat del Vallès y Sant Joan Despí (de Barcelona) aumenta entre un 6% y un 11% y otros como Alcorcón, Getafe, Móstoles y Leganés, por Madrid, y El Prat de Llobregat, L’Hospitalet de Llobregat y Cornellà, por la ciudad catalana, que avanza tímidamente y disminuye incluso a tasas cercanas a menos 5%.

En general, señala Gómez, «un propietario en una zona rica no necesita vender en crisis tan cortas porque tiene capacidad para durar y no necesita efectivo con urgencia». En cambio, en las ciudades de menores ingresos, «donde hay más desempleo y más puestos de trabajo expuestos a Covid, la venta de inmuebles se puede utilizar para obtener efectivo de manera ágil, haciendo bajar los precios».

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