Natali Vega Magaña: «No debemos llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus»

Natali Vega Magaña: "No debemos llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus"
Natali Vega Magaña, investigadora de la Universidad de Guadalajara.
Natali Vega Magaña, investigadora de la Universidad de Guadalajara.CORTESÍA

Las variantes del coronavirus han provocado nuevos temores en medio de la pandemia. Así como las vacunas han comenzado a golpear a más y más personas, el mundo ha observado con preocupación los anuncios de Reino Unido, Sudáfrica o Brasil y más recientemente India, donde un repunte de la epidemia arrojó cifras preocupantes con miles de muertes y cientos. miles de infecciones al día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó esta semana a la variante india, uno de los factores detrás del fuerte aumento de casos, de «preocupación global» y dijo que ya estaba presente en al menos 44 países, incluido México. «No debemos alarmarnos ni llegar a un punto de histeria masiva por las variantes del coronavirus, pero tampoco tenemos que bajar la guardia», dice Natali Vega Magaña, integrante de un equipo de la Universidad de Guadalajara que fue pionera en el estudio de la presencia de mutaciones y variantes en el país.

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Aunque los cambios en el virus han estado en el radar mundial durante meses, todavía existe confusión en torno a palabras como «mutación», «variante» y «cepa». “Es normal que los virus evolucionen, pasa todo el tiempo”, dice Vega Magaña, quien apoya la aplicación masiva de pruebas en Guadalajara por la mañana y se dedica a la investigación por la tarde. Los virus buscan replicarse para seguir infectando más células, explica el académico. Los virus hacen copia tras copia muy rápidamente para seguir este proceso y, a veces, estas réplicas tienen cambios o errores específicos que las diferencian de la versión original. Estas son las mutaciones. Solo unas pocas mutaciones son de interés porque hacen que los virus sean más contagiosos o causan síntomas más graves. Las variantes suelen tener múltiples mutaciones. En el caso de las cepas, hay tantos cambios en el virus que se le puede dar otro nombre. «Ya no hablarías del SARS-CoV-2 [el coronavirus que provoca la covid-19], pero SARS-CoV-3 ”.

Una de las mutaciones de interés identificadas a finales de enero por el equipo de Vega Magaña fue la E484K, apodada por los científicos Erik. El nombre científico se refiere al hecho de que cambió un aminoácido E por un ácido K en la posición 484. También se le llama mutación de escape porque permite que el coronavirus escape más fácilmente de la respuesta de los anticuerpos que defienden al organismo y está presente en las variantes sudafricanas y en Brasil, por ejemplo. Los resultados de la Universidad de Guadalajara sugirieron que se trataba de una variante mexicana, pero al final, las autoridades epidemiológicas dijeron que era una de las dos variantes brasileñas, P.2.

«¿Por qué no había una variante mexicana?»

– Quizás no lo encontramos (…) Les aseguro que está ahí o que es porque ha habido tantos casos en México que es normal que el virus mute y que se pueda hacer una variante. El problema es que no tenemos la infraestructura para detectarlo a tiempo. En última instancia, estas son suposiciones y la verdad es que no hemos tenido una variante tan mortal o contagiosa como en otros países.

“La detección de variantes es una tarea complicada cuando la cantidad de muestras es alta, requiere mucho tiempo y trabajo”, dice Vega Magaña. La secuenciación de variantes se ha concentrado en países desarrollados como el Reino Unido, por lo que la variante del Reino Unido fue una de las primeras en identificarse. Es un proceso caro. El académico destaca que el análisis de cada muestra toma alrededor de tres o cuatro horas y cuesta alrededor de mil pesos (50 dólares), aunque esto varía en función de la cantidad de muestras procesadas. Su equipo estudió alrededor de 1.700 muestras, aunque no secuenciaron todas, solo aquellas con mutaciones de interés declaradas por la OMS. Es una batalla contra el tiempo porque es necesario tener resultados con un margen de 15 días para que se puedan tomar medidas epidemiológicas para proteger a la población.

“En países en vías de desarrollo como el nuestro, es un poco complejo”, dice Vega Magaña, quien utiliza PCR para matar dos pájaros de un tiro: diagnosticar la población de Jalisco y avanzar con el análisis de variaciones. “El problema que tenemos en México es que la vigilancia epidemiológica no se hace de manera aleatoria ni constante”, explica el académico, sobre la falta de pruebas masivas en el país y la decisión de no pedir diagnósticos negativos para ingresar al país. “Tenemos una puerta abierta a la entrada de distintas personas que pueden ser portadoras de virus portadores de alguna de estas mutaciones”, añade, “no sabemos si los casos detectados son los primeros portadores o s. Son infecciones que tienen ya se ha vuelto común en el país. la región.»

“Necesitamos invertir más en ciencia, esta es una oportunidad para darle el peso necesario y tener una mejor infraestructura en beneficio de la sociedad”, dice Vega Magaña. El especialista también destaca que el amplio uso de pruebas antigénicas aplicadas en casa, en farmacias o sin declaración al gobierno también dificulta el control de mutaciones existentes. Reconoce que estamos en un momento en el que nos estamos quedando ciegos: «Para saber dónde estás en la pandemia, necesitas pruebas, pruebas y otras pruebas». “Los datos han disminuido mucho y, a su vez, la demanda de pruebas”, advierte. “La pandemia ha disminuido en México, pero también es muy probable que no tengamos toda la información”, agrega.

El problema con las variantes y mutaciones es que son más comunes a medida que circula el virus. De ahí surge una paradoja. Estamos hablando, por un lado, de la posibilidad de obtener inmunidad colectiva si una gran parte de la población entra en contacto con el virus, hipótesis para la cual no ha habido una nueva ola de contagios en el país. Por otro lado, el riesgo de mutaciones preocupantes aumenta a medida que más y más personas se enferman.

La respuesta y la idoneidad de las vacunas a nuevas variantes también están en la mira de la comunidad científica. «La vacunación llegó para quedarse», pronostica el experto y asegura que es muy probable que se tengan que dar refuerzos después de un tiempo determinado y que habrá un «mapa de variantes», para saber dónde están determinadas versiones de los virus. son más frecuentes. Por eso, asegura Vega Magaña, es fundamental no confiar el uno en el otro y mantener las medidas de distanciamiento y uso de mascarillas faciales. «No hay una respuesta 100% correcta a las variantes», especifica el especialista antes de concluir la entrevista, «pero si estamos informados y actualizados, podremos luchar contra el virus».

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