¿Por qué sentimos dolor cuando comemos alimentos fríos?

¿Por qué sentimos dolor cuando comemos alimentos fríos?

Los dientes son las estructuras más duras del cuerpo humano. Gracias a su capa exterior (el esmalte), podemos comer y beber mientras disfrutamos de esta experiencia. Sin embargo, esas mismas estructuras que trituran el turrón más duro en Navidad a veces pueden desencadenar un escalofrío y nos hace retorcernos dolor al comer helado. ¿Por qué nos pasa esto a algunos de nosotros?

En este artículo, repasamos brevemente la estructura de los dientes y el mecanismo que explica por qué se generan estas sensaciones tan aburrido y desagradable al comer alimentos fríos.

¿Qué parte del diente identifica el resfriado?

Los dientes están formados por varios tejidos. En primer lugar, encontramos la corona, que es la parte visible y está realizada en esmalte. Es el tejido más duro y fuerte del cuerpo humano, ya que está compuesto principalmente por cristales de hidroxiapatita. sin embargo, el el esmalte carece de capacidad regenerativa.

En segundo lugar, identificamos la raiz, la parte de los dientes que no es visible cuando se abre la boca porque está en el dentro del borrador. Se inserta y fija en el hueso mediante el ligamento periodontal.

Debajo del esmalte y formando la raíz, está el dentina, que además es muy resistente (contiene un 70% de cristales de hidroxiapatita). Esta área está revestida con microtúbulos que ayudan a fuerzas de amortiguación en la corona.

Por su parte, la dentina rodea la parte más suave y delicada del diente, la llamada pulpa dental, donde se encuentran las terminaciones nerviosas y los vasos sanguíneos.

Finalmente, en el límite entre estas dos capas, y en estrecho contacto con las terminaciones de las neuronas sensoriales, se encuentran las odontoblastos, Saludos desde regenerar dentina a lo largo de la vida.

Estructura del diente con sus diferentes capas. El recuadro ampliado muestra la ubicación de los odontoblastos en contacto con las terminales de las neuronas sensoriales.
Carolina Roza / La conversación

Hipersensibilidad dental, ¿cuando ocurre?

La estructura de los dientes y los tejidos que los forman les confieren la capacidad de cortar, triturar y masticar. la el problema viene cuando esta capa se daña como consecuencia, por ejemplo, de la presencia de caries, enfermedad inflamatoria de las encías (periodontitis) o simplemente por la retracción de las encías con el paso del tiempo.

Cuando esto sucede, el la pulpa dental está expuesta (con sus respectivos nervios) y ciertos estímulos, como el frío, nos sensaciones de dolor muy intensas, como una descarga eléctrica.

Este tipo de dolor es bastante común y hasta un 25-30% de la población adulta lo padece a lo largo de su vida. sin embargo, el los analgésicos habituales no funcionan para aliviar el dolor, porque hasta ahora no estaba claro por qué sucedía esto.

¿Cómo reacciona nuestro cuerpo al frío?

Algunos neuronas sensoriales ubicadas en la superficie del cuerpo tienen la capacidad de responder a los estímulos, provocando sensaciones dolorosas. Estas neuronas se denominan nociceptores y tienen proteínas específicas que las hacen capaces de detectar y responder a diferentes tipos de energía.

A principios del nuevo milenio se empezaron a describir estas proteínas que detectan los estímulos fríos y ahora sabemos que pertenecen a la familia TRP (o receptores transitorios potenciales).

Hace más de dos décadas, se describió que las sensaciones de frío en la piel y las membranas mucosas están mediadas fundamentalmente por Receptores TRPM8 y TRPA1.

El primero de estos receptores es el que produce sensación de frescura cuando comes un chicle de menta. El segundo se activa cuando el la temperatura es muy baja y puede dañar los tejidos.

Mecanismo de los dientes para detectar el frío.

Pero solo recientemente se ha demostrado que todo es diferente en los dientes. En este caso, moléculas más importantes para la detección de estímulos fríos estos son TRPC5 y TRPA1.

En un estudio reciente publicado en la revista Progreso de los científicos, en el que participaron los autores de este artículo, se demostró que el bloqueo específico de estos canales inhibía las respuestas al frío evocadas por los dientes de los ratones. Además, cuando estos ratones eliminó la proteína TRPC5, estas no pudieron detectar el frio en los dientes.

Asimismo, muestras de dientes de los pacientes con infecciones o inflamación dentales expresan más moléculas de TRPC5, es decir, más sensores de frío. Esto podría explicar en parte la mayor sensibilidad al frío en estos pacientes.

Es curioso que el aceite de clavo, que se utilizó en la antigüedad como remedio casero para el dolor dental, actuaría prevenir la apertura de los receptores TRPC5.

Más cerca de aliviar ese intenso dolor de muelas

Cabe señalar que cuando estas moléculas se abren en presencia de frío, lo hacen por más largo que otros TRP, lo que ayuda a explicar por qué la sensación de dolor en los dientes parece durar mucho tiempo, más allá del estímulo.

Hasta la fecha, se pensaba que estas moléculas realizaban su función por su ubicación en los nervios. Sin embargo, en el caso de los dientes, se ha demostrado que estas moléculas sensibles al frío no se localizan en los nervios, sino en los odontoblastos.

Así, se describió por primera vez cómo estas células no solo tienen un papel estructural, sino que son fundamental en los procesos de transducción sensorial (proceso por el cual un estímulo externo se transforma en una señal eléctrica que eventualmente llegará al cerebro).

Ahora que el problema principal está resuelto, podemos probar compuestos químicos que modular la apertura del canal TRPC5 identificar su potencial terapéutico y, en definitiva, ponerlos en práctica clínica.

Laura Bernal, doctora por la Universidad de Alcalá de Henares y autora del estudio publicado en Progreso de los científicos mencionado en el texto, colaboró ​​en la preparación de este artículo.

Carolina Roza, profesora e investigadora en fisiología de la Universidad de Alcalá de Henares.

Este artículo fue publicado originalmente en La conversación. Lea el original.

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