Proteger a los clientes de las entidades bancarias | Opinión

Proteger a los clientes de las entidades bancarias |  Opinión
Detalle de la fachada del Banco de España. Archivos EFE / Chema Moya / EFE

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El Banco de España presentó el informe de siniestros de 2020 con datos decepcionantes, ya que refleja que muchas entidades financieras mantienen una actitud de confrontación con sus clientes que presentan denuncias. El año pasado, el supervisor bancario coincidió con los usuarios en 1.473 denuncias por el mal comportamiento de las entidades en la venta de diferentes productos. Sin embargo, se negaron a admitirlo, aprovechando que las opiniones del Banco de España no son jurídicamente vinculantes. Ante esta situación, los ciudadanos solo tienen la posibilidad de acudir a los tribunales, una vía costosa y lenta, que no es accesible para todos.

El resto de los datos del informe tampoco deja margen para el optimismo. Las cuentas por cobrar aumentaron un 45,6% en 2020 hasta 21.320, y el Banco de España espera que casi se dupliquen este año. Antes de presentar la denuncia al supervisor, los clientes se ven obligados a pasar por los servicios de atención de sus bancos, donde han presentado 828.000 denuncias, cifra que debe llamar a una reflexión urgente sobre cómo se aplican las políticas comerciales de las entidades bancarias. . En los últimos años, no ha habido señales de mejora. De hecho, para las entidades, no tiene ninguna consecuencia rechazar la opinión del Banco de España.

Durante cuatro años, primero el gobierno de Rajoy y ahora el de Pedro Sánchez, intentó implementar la Autoridad Independiente para la Protección de Clientes Financieros, cuyas opiniones serían vinculantes. El Ministerio de Economía admite que este organismo puede no ser una realidad antes de 2023. Además, su integración entre los actuales supervisores de bancos, seguros y mercados no será fácil. Su implementación tampoco es barata. El primer vicepresidente abandonó el modelo conocido como picos gemelos (lo que permitiría al Banco de España controlar la solvencia y la Comisión de Valores el comportamiento de las entidades), aunque el PSOE lo ha defendido históricamente, al igual que los supervisores actuales. Con los picos gemelos sí, habría un poder de sanción.

Ante esta situación, no se explica por qué las resoluciones del Banco de España, cuyo servicio ha resultado eficaz, no son vinculantes y sancionadoras. El supervisor podría imponer sanciones a los reincidentes – Bankinter y Kutxabank son los que menos aceptan el criterio del supervisor – como lo hace en tiempos de falta de transparencia en la comercialización de productos. Los bancos no parecen haber recibido el mensaje de la sociedad, que es cada vez más exigente con el comportamiento de las instituciones. Sin un cambio de actitud sobre temas clave como este, será difícil mejorar la reputación maltrecha de un banco.

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