Tokio 2021: Pies en el suelo, cabeza en las nubes, de Roxana Popa a Ray Zapata | Juegos Olímpicos 2021

Tokio 2021: Pies en el suelo, cabeza en las nubes, de Roxana Popa a Ray Zapata |  Juegos Olímpicos 2021
Roxana Popa, durante el ejercicio de suelo.
Roxana Popa, durante el ejercicio de suelo.Alberto Estévez / EFE

El silencio del gimnasio. Golpes agudos de los músculos contra la madera. Pasos fuertes en la barra. Choques, tropiezos. Susurros que resuenan como voces atronadoras.

Y en el suelo a Roxana Popa le brillan los párpados amarillo sol y se le quiebra la rodilla derecha, tres operaciones en el ligamento cruzado anterior y dos en el menisco, y tiene 24 años, y en sus primeros Juegos, finalmente, porque desde que era una Juventud que había pedido pasar, todos pensaron que la gimnasta alcorcónica llegaría a la final. La sala silenciosa, ya vacía de la bofetada de los estadounidenses que habían dejado en tropa detrás de sus estrellas (la selección española compitió por la cuarta subdivisión, la penúltima), contempló su tristeza, su pierna derecha, reforzada con muslos, rodilleras, brazaletes. de tobillo, de arriba abajo, y una partitura que la deja lejos de toda esperanza en el suelo, el dispositivo en el que concibió las esperanzas de medalla. “Vengo con mi pierna momificada, pero no quiero que eso sea una excusa”, dice Popa, que es más fuerte que su rodilla, mucho más, con un doble salto de pirueta sobre el potro, ejercicio cuya preparación consiste en de torturar varias articulaciones horas al día, y con un magnífico vuelo aéreo en lo asimétrico, el artilugio de los grandes especialistas, los más odiados por Simone Biles, y que la consuela. Pensó que terminaría reservando para la competencia general el jueves, pero la realidad mejora sus esperanzas: termina 21, de 24, y tendrá que seguir torturándose la rodilla el día que el mundo espere el apogeo de la estrella de Texas. «Algunas pequeñas imperfecciones me empujaron al suelo».

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La joven selección española, cuatro debutantes olímpicos, Popa, Alba Petisco, Marina González y Laura Bechdeju, finalizó duodécima y llena de ilusión. “Después de habernos clasificado durante el último Mundial”, coinciden, Tokio 2020 es sólo un paso, un punto y seguir, hacia París 24 ”.

En las plataformas elevadas aún resuena la alegría del sábado por la noche de Ray Zapata, quien en sus segundos Juegos, a los 28 años y cuatro tras romperse el tendón de Aquiles, se clasifica para la final de piso. El chico de Lanzarote, no tan joven por ser el mismo padre, sigue los pasos de su héroe Gervi Deferr, el doble campeón olímpico de La Mina, que siempre le recuerda al anuncio de Firestone, control, Ray, control, poder sin el control es un desastre, tienes que clavarlo. Suma, por primera vez, más de 15 puntos, y aunque es cuarto en la clasificación, ya está al nivel de las medallas, y además, Zapata número dos se salvó para la final – doble salto mortal. en una tabla con una pirueta y media, el nuevo elemento que ya le pusiste tu nombre. «Voy a clavar, no sobrevivir como antes», lanza la gimnasta preparada por Fernando Siscar, que contará en su contra con el poco tiempo que pudo pasar en la pista de Tokio, un nuevo modelo que otros países han instalado en sus gimnasios para que sus atletas se adaptaran, pero no España, que solo pudo enviar hombres a Suiza por unos días para probarlo. Y Deferr reza por no quedarse cuarto el domingo 1 en la final mientras está en la cancha en Atenas, y fue como si le hubieran clavado un cuchillo en el corazón.

Su clasificación calma la decepción del equipo masculino, que terminó 12º en un ranking en el que los tres primeros (Japón, China y Rusia, o República de China) están separados por un tercio de punto, tan cerca, y no han llegado a la final. . , ese era el punto. La caída a la salida de los bares de Néstor Abad, precisamente la jefe de equipo, El más profesional de todos, lastraba un equipo muy joven en el que debutaban Joel Plata, de 23 años y primer reservista para la final polifacética, y Nicolás Mir, el más joven (20 años) y tercer reservista por el terreno fino. Sus Juegos serán los de Paris 24, tan cerca ahora.

¡Y en todas partes del mundo de las gimnastas, todavía escuchamos la pumba! desde la víspera del rey Kohei Uchimura, que se cae de culo -su mano izquierda no llegaba a la barra después de un giro acrobático y complicado en el aire- y abandona tan despiadadamente los Juegos para siempre, en su país, a los 32 años, el mejor gimnasta de la historia para muchos, bicampeón olímpico de la competición completa (Londres 12 y Río 16, y plata en Pekín 08), 161 centímetros de potencia que en su último año de competición, un año demasiado tarde por la pandemia, con su espalda aplastada, intenta agarrarse a la barra, el único dispositivo en el que logra deslizarse, para despedirse como se debe. Pero el bar lo traiciona. Él, perplejo, se levanta. «Nunca me había pasado», dijo. “Llegar aquí fue complicado. Se despidió en silencio, sin que nadie llorara. El joven Daiki Hashimoto, de 19 años, el primero de las calificaciones, promete mantener bien el listón en su honor.

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