Un nuevo frente en el fuego obliga a la evacuación de dos municipios de la Sierra Bermeja de Málaga | España

Un nuevo frente en el fuego obliga a la evacuación de dos municipios de la Sierra Bermeja de Málaga |  España

El incendio de Sierra Bermeja en Málaga, que se cobró la vida de un bombero y quemó cerca de 7.000 hectáreas, no da tregua. Si en la tarde del sábado las condiciones meteorológicas habían provocado una «mejora cautelosa y lenta», a lo largo de la mañana el material incandescente, los petardos, abrió un nuevo frente que obligó a la orden de expulsión preventiva de Jubrique (520 habitantes) y Genalguacil ( 400 habitantes), dos de los cuatro municipios más directamente amenazados por las llamas. La Junta de Andalucía ha solicitado esta mañana al Gobierno central la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para actuar sobre este incendio tan complejo, considerado de sexta generación, y que comenzó el miércoles.

“Había límites que traspasaba el fuego”, explica Alberto Benítez, alcalde de Jubrique, al final de la manada. «Algunas luciérnagas cayeron en un área que ya había sido quemada por el incendio anterior en julio, pero se han extendido a otra área». Los vecinos desalojados fueron trasladados a Algatocín, 14 kilómetros por carretera, donde se activó un dispositivo de emergencia en la sala de menores. Muchos residentes se han mudado a otras casas, agrega. Según el concejal, el traslado fue «ejemplar, rápido y ordenado». Los vecinos de Genalguacil fueron trasladados al polideportivo San Francisco de Ronda (47 km por carretera). Hoy, las cenizas de la nube han llegado a esta ciudad.

Desde la primera hora intervinieron en la zona 41 aviones, 25 vehículos pesados ​​de extinción de incendios y más de 300 profesionales. El viernes, el Ayuntamiento activó el nivel 2 del incendio, lo que permitió la colaboración de unidades de otras comunidades autónomas en las labores de contención y extinción. El sábado se sumaron al contingente brigadas de apoyo del Ministerio de Transición Ecológica de Toledo y Cáceres, al que se sumó este domingo el de Cuenca. En un principio, los jefes del equipo de operaciones descartaron la intervención de la UEM, pero la capacidad destructiva de este incendio, junto con la orografía y el viento cambiante, determinaron su presencia.

Miembros del Segundo Batallón de Respuesta a Emergencias (BIEM II) ya han abandonado la base de Morón en Sevilla para sumarse a la lucha contra las llamas. El personal de tierra de Plan Infoca, apoyado por las brigadas de refuerzo del Ministerio de Transición Ecológica, está trabajando para despejar los cortafuegos con pala y motosierra para contener el fuego.

El cambio de dirección del viento y la desaparición de pirocumulus, nubes de humo formadas por el vapor de agua y las cenizas provocadas por el incendio, permitieron que el sábado se reanudaran las labores de extinción por tierra, que habían estado suspendidas durante todo el viernes por el riesgo de que esta condensación que emana de las cenizas podrían causar a los bomberos. Las nubes de pirocumulus generadas por el incendio de Sierra Bermeja se vieron claramente a distancias superiores a los 100 kilómetros, incluso a través del Estrecho de Ceuta. Este tipo de nubes que levantan materia incandescente son una amenaza continua y hacen imposible las tareas de extinción más allá de las obras de contención del perímetro, que ya ronda las 6.000 hectáreas. Hasta ahora, este fenómeno solo se había observado por la tarde, con aumento de las temperaturas y viento y disminución de la humedad.

El esfuerzo de los bomberos y agentes que trabajaron ayer en las labores de contención permitió, según informó el portavoz del Ayuntamiento a finales de sábado, estabilizar parte del perímetro, aunque se constató que existían cuatro puntos calientes. incluyendo uno cerca de Jubrique y Genalguacil. La topografía y las condiciones climáticas por el momento solo permiten a los bomberos «acompañar las llamas», es decir arreglar el perímetro y evitar que las llamas se propaguen, pero extinguir, por el momento, está más allá de las expectativas a corto plazo, como insisten los distintos directivos de Infoca.

Desde que comenzó el incendio en la noche del miércoles, un total de 1.054 personas han sido desalojadas de sus hogares, a lo que se suman este domingo los mil habitantes de Jubrique y Genalguacil, quienes desde el jueves permanecieron confinados, cuando el Avance del incendio y la Evolución. de humo ha provocado que los vecinos soliciten permanecer en sus casas con las puertas y ventanas cerradas como medida de precaución.

Todo indica que el fuego fue intencional. Este sábado, el presidente del Consistorio, Juan Manuel Moreno, informó que en los dos hogares que provocaron el incendio se encontraron «pequeños montones de basura con una piña encendida con un mechero». El cuerpo de Carlos Martínez, el bombero fallecido durante las labores de extinción el pasado jueves, ya se encuentra en Almería, donde sus familiares prepararán un entierro íntimo.