Vivienda: Agencias inmobiliarias que cobran casi todo a la hora de comprar una vivienda | Negocio

Vivienda: Agencias inmobiliarias que cobran casi todo a la hora de comprar una vivienda |  Negocio
Anuncios de pisos en el escaparate de una agencia inmobiliaria en Madrid.
Anuncios de pisos en el escaparate de una agencia inmobiliaria en Madrid.Cristina Arias / Cristina Arias

Una agencia de bienes raíces no puede cobrar dinero simplemente por mostrar un apartamento a un comprador potencial. Esto es lo que intentó hacer una pequeña agencia de Jerez de la Frontera (Cádiz) con una mujer que había firmado hoja de visitación y que fue demandada por no pagar una tasa del 3% del precio de venta con un mínimo de 3.000 euros. una cláusula que se había deslizado en esta hoja de visita. La mujer terminó comprando la casa directamente al vendedor. La Audiencia Provincial de Cádiz, en sentencia de marzo de 2021, indica que la hoja de visita firmada por la demandada es contraria a la normativa de protección de consumidores y usuarios.

El fallo vuelve a poner el énfasis en las agencias inmobiliarias y las comisiones que cobran. El caso sigue generando demasiadas dudas entre los usuarios de estos servicios, que no son infrecuentes. En España, alrededor del 70% de las ventas se realizan con la intervención de un agente inmobiliario ”, explica José María Alfaro, coordinador general de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI).

El sector, una actividad económica no regulada por ley, lleva años luchando por deshacerse de su mala imagen. Es cierto que ha soltado mucho lastre y algunas ovejas negras desde la crisis económica de 2008, pero de vez en cuando aparecen agencias poco profesionales que utilizan prácticas comerciales desleales para ganar dinero.

Sin embargo, para la mayor parte del área, la condena no implica ningún desastre, ya que la gran mayoría no cobra por mostrar las casas. “Esta decisión puede ser útil para eliminar fallas profesionales o picarescas de las oficinas que pretenden implementar una simple visita, pero no afecta a las oficinas profesionalizadas”, dice Celina Sáez, quien dirige la asesoría legal de Re. / Max España. Porque en las agencias “hay una diferencia entre la parte de las visitas y otro tipo de documentos, como los pedidos de prestación de servicios”, sostiene Miguel Ángel Pérez, director del departamento jurídico de Tecnocasa. En última instancia, una tarjeta de visita solo genera el “derecho de la agencia para que el vendedor reconozca a este cliente como un comprador futuro o hipotético; No es un contrato ”, explica Jesús Manuel Martínez, secretario general de la Asociación de Inmobiliarias de Madrid (Amadei).

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Otra cosa es cuando el cliente recibe servicios de intermediación o representación, trabajo por el cual la agencia debe cobrar sus honorarios, que varían entre el 3% y el 6% del precio de venta de la casa. Para algunos consumidores, todavía no está claro quién debe pagar: el que compra o el que vende. El tema está generando un acalorado debate en algunos foros digitales.

Muy a menudo, es el propietario quien confía a la agencia inmobiliaria la venta de un apartamento. En este caso, el vendedor paga las tarifas. Pero hay agentes que brindan servicios de representación exclusivos al comprador y cobran al comprador o incluso comparten la comisión con otra agencia participante. Y luego están las agencias que cobran a ambas partes, como es el caso del Grupo Tecnocasa, que cobra el 3% del precio de venta del inmueble al comprador y el 6% al vendedor. Porque, «ayudamos al propietario a vender, ayudamos al comprador a encontrar la casa adecuada y mediamos para que las dos partes lleguen a un acuerdo satisfactorio», explica Paolo Boarini, director general de Tecnocasa.

En Cataluña se ha intentado aclarar esta cuestión prohibiendo cobrar una comisión a ambas partes por una misma operación, pero la ley catalana sobre el derecho a la vivienda de 2007 prevé una excepción – «salvo pacto expreso en este sentido» – , c ‘es por tanto una puerta al cobro de estas comisiones a la vez, explican en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Otras marcas, en cambio, solo cobran una parte. En el banner de Re / Max, por ejemplo, “se factura a los clientes que han contratado con la agencia para gestionar la compra o venta, pero nunca se superponen”, dice Sáez.

Para evitar sorpresas desagradables, la OCU aconseja a los consumidores saber antes de firmar qué servicios brindará la agencia, cuáles son sus tarifas y cuándo se acumularán. Y recomienda «que la comisión de agencia se pague en el momento de firmar la escritura de compra». Por su parte, Ricardo Nogales, abogado del departamento jurídico de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), insiste en que «si hay información exacta y absoluta en el contrato, será más difícil que los consumidores encuentren condiciones sorprendentes».

Pagar para pujar

Al margen de los costes, desde hace años se ha implantado en España una práctica, muy habitual en el mundo anglosajón, que hace chillar a algunos consumidores y es tener que pagar dinero para hacer una oferta al vendedor. Las agencias dicen que esta fórmula es un filtro para detectar clientes genuinamente interesados ​​que no están haciendo ofertas al azar, lo que paraliza muchas casas.

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Este dinero, que puede ser de 500, 1000 o 3000 euros -no hay cantidad estipulada- es recibido por la inmobiliaria como depósito, para lo cual está debidamente autorizado. “La mayoría de las agencias tienen un seguro de fianza que garantiza estas entregas. Además, recomendamos a los clientes que se aseguren de que exista este seguro ”, explica Alfaro.

Si el vendedor, que suele hacer una declaración dentro de las 48 o 72 horas, acepta la oferta, la oferta pasa a formar parte del precio. Luego se firma un depósito, donde ya se paga entre el 5% y el 20%. Si el vendedor no acepta la oferta, la agencia devuelve el depósito dentro de las 48 horas. Ahora bien, si el comprador potencial finalmente renuncia al trato después de hacer la oferta, es muy probable que pierda ese dinero, creando un gran rechazo entre los consumidores. Pese a ello, hay cadenas que aconsejan a sus franquiciados que lo devuelvan, porque “este cliente va a seguir buscando piso y queremos que vuelva y nos recomiende”, explica Celina Sáez, de Re / Max.

Sin embargo, las organizaciones de consumidores no aprueban esta práctica. “No tiene sentido tener que pagar dinero para enviar una oferta a un vendedor”, le dicen a la OCU. Tampoco le gusta la CECU, al menos mientras no se materialicen todos los escenarios posibles: «que el vendedor no acepte, que el comprador se rinda, el destino de la suma en caso de que se realice la venta. O no, si el caso está arruinado por causas externas o fuera del control de las partes… ”, explica Ricardo Nogales.

Sentencias como la de la Audiencia Provincial de Cádiz dejan la imagen del sector afectado por intrusiones y una falta de profesionalidad que, aunque menos numerosas, persisten. “Cualquiera puede vender un apartamento, sin conocimiento, sin experiencia, sin garantía. El mercado es muy blando porque mueven cantidades muy elevadas y las comisiones son jugosas ”, explica Jesús Manuel Martínez, de Amadei. Para acabar con ella, las principales asociaciones inmobiliarias, en colaboración con las escuelas de Apis, «pedimos al gobierno que lo regule a través de la futura ley de vivienda, creando registros de agentes y agencias en cada comunidad».