Vuelta a España 2021: ¿que hacer con Superman? | Deportes

Vuelta a España 2021: ¿que hacer con Superman?  |  Deportes
Superman y Eusebio Unzue, tras la victoria del colombiano en Gamoniteiru.
Superman y Eusebio Unzue, tras la victoria del colombiano en Gamoniteiru.Manuel Bruque / EFE

Superman es un pajarito, un gorrión en el cielo de grandes rapaces, depredadores que le han robado su gloria. Más humano que nadie, tira de su carga, su culpa. Corre tras ellos para recuperar su tesoro, que retrocede cada segundo. No le importan las razones. La ira y la frustración, su terquedad animal, su perseverancia más que obstinada, lo empujan. Al volante, a gusto, sus rivales se dejan llevar. También Egan Bernal, cuyo Superman miraba el volante cuando los de delante aceleraban, y también Haig, que era cuarto y se subía al podio. Pero Egan no reacciona entonces. Se retiró para proteger el ataque de su compañero Yates, y el gesto le cuesta perder el maillot blanco de la Vuelta que habría completado su colección de blancos con los del Tour y Giro. Dejaron a Superman aislado, condenado a pedalear contra el viento. Están esperando su momento para, también rapaces, dejar solo, herido, el pajarito que nunca deja de intentar volar.

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Adelanta al coche de su equipo. Desde la ventana, el jefe, Eusebio Unzue, con el sentido común de quien ha pasado por situaciones similares, unas cuantas, todos los años, y que lleva 40 años pedaleando, le grita. Esto es absurdo, dijo. No tiene sentido que sigas disparando, les dijo a los no redimidos, si sigues así, los que llevas contigo te atacarán cuando te desmayes y reviente; esperar la llegada de Rojas, que está a un minuto, recuperarse al volante y atacar en los últimos kilómetros. Para Superman, las palabras no suenan a consejo, sino a traición, redención. Se le pide que no pelee, que no pelee por el podio que se va volando, ¿por qué? Y, además, su compañero Enric Mas está a la cabeza, en Roglic. La vida es color de rosa para él. La Vuelta acabará segundo y él, una vez más, fuera del podio, como en el Tour del año anterior, como en el Giro de Carapaz, donde acabó peleando con una hinchada eslovena que le había hecho caer al atacar en la Monte. Avena … la cabeza explota. Se baja de la bicicleta.

Nunca visto. Un aspirante al podio, dice el diagnóstico de resfriado, reacciona a la frustración como un niño que no compra helado. Siendo ciclista como debe ser complicado, el frío matiza su dureza. “Siempre me fui por caídas graves, especifica Primoz Roglic, pero no voy a comentar. No es mi equipo, no es mi problema ”.

Calientes, los protagonistas callan, la afición habla, grita, avivada por la esposa y el suegro del ciclista, que aviva el sentimiento anti-español aún latente en Colombia.

Aun reconociendo la imparcialidad de que en la puerilidad rebelde del equipo de Superman Unzue fue más víctima que verdugo, una Vuelta más, como en Covatilla 20, como en Escalona 19, el Movistar, que terminó feliz con dos de los suyos en el podio, el vinagre acaba la carrera, quema su imagen de nuevo por una controversia viral.

Por la noche, en la cena en el hotel, Superman, aún humano y sentimental, arrepentido de ver la magnitud de su abandono, se levanta y pide disculpas a todos, a los compañeros que trabajaban para él (y termina el Movistar Tour con solo cuatro ciclistas). ), los asistentes, los técnicos, decepcionados, por una acción que duele a todos. Y todo el mundo vuelve a ver al ciclista de allí que llegó tan humildemente hace unos meses en el equipo y tan bien integrado, que se fue a pescar a Andorra con su compañero Verona y cuando le dijeron, en la propia Andorra, que dejara entrar un Tour. la cabeza que le gateaba y las piernas gravemente heridas, se negó. «Estaré allí hasta que no pueda ayudar más al equipo», dijo, y tres días después estuvo allí, en el Col de Portet, el peor día de Mas, tirando del mallorquín que no mira hacia atrás en la Vuelta. Y luego se fue, su tarea cumplida.

No se tomará sobre el terreno ninguna decisión sobre una posible sanción para el ciclista que dañó al equipo, según informaron fuentes de Movistar. «Tenemos que dejar que se calmen los ánimos», dicen, y nadie habla de una posible rescisión de un contrato que terminó este año y que ha durado dos temporadas más después del Tour. Funcionarios de Telefónica viajaron a Santiago para presenciar el final de la Vuelta, y Giovanni Lombardi, técnico del colombiano y también Enric Mas, voló también a la capital gallega.

“Sí”, suspira Eusebio Unzue. «Sí» repita. “Esta salida con varios líderes y decidir la ruta más tarde siempre es un problema. Nada de esto nos hubiera pasado si hubiéramos tenido un solo gran chef, como en la época de Indurain… Si tuviéramos un Pogacar, un Roglic… Uno arriba, 20 a tu servicio ”.

O, incluso podría añadir más suspiros, si tuviéramos uno como Annemiek van Vleuten en la plantilla masculina, la holandesa que lidera la plantilla femenina desde esta temporada y acaba de sumar la versión femenina de la Vuelta (el Ceratizit Challenge) y dos de sus etapas en su bitácora de caza que, a sus 38 años, ya ha conseguido 90 victorias, de las cuales 13 este 20021 … Y con su precioso maillot rojo y mangas moradas sube al podio erigido en Santiago para la Vuelta, un elemento bárbaro cuyo La vulgaridad sometida a la voluntad de sus anunciantes ensució la belleza de la Plaza del Obradoiro.

Annemiek van Vleuten, en el centro, en el podio de la Vuelta Femenina.
Annemiek van Vleuten, en el centro, en el podio de la Vuelta Femenina.

Y al triste lamento del jefe del equipo Movistar se le suma, también suspirando, la afición española, que encuentra infinitamente tedioso el interregno que sigue a la última época dorada de su ciclismo, la de los mejores Valverde, Contador, Purito … Y cómo las posibilidades revolucionarias por la fuerza, no le piden a nadie que transforme el mundo, ni siquiera al que hace grandes discursos, solo le falta al que habla, al que les hace ver la posibilidad la alegría, que les roba la miseria. del alma amarga.

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